Crónica: EL HEAVY METAL ESPECTROS volvió a triunfar en Murcia a lo grande

Con muchas ganas de conciertos, el público rockero y metalero de Murcia no faltó a su cita anual con la asociación Heavy Metal Espectros, la cual dejó claro que su decimoquinta edición iba a ser muy especial tras un contundente rastro de pandemia y parón musical en vivo. En una mezcla bien diversa de bandas nacionales e internacionales, el Espectros ofreció un espectáculo que, a pesar de ciertos fallos y alguna que otra cancelación, se llevó una gran cantidad de halagos y ovaciones de socios y asistentes de muchas partes de la geografía ibérica en la Sala Spectrum.

A lo grande y sin pizca de piedad, el festival decidió dar su pistoletazo de salida con los ilicitanos PUBLIC INTOXICATION, una banda joven con un marcado estilo crossover/thrash que, a veces, ni se distinguía el sonido o las notas que interpretaban. El espíritu alocado de los años dorados del metal extremo se hizo patente en la sala, aunque la ausencia de público fue la causa de no ver los típicos moshpits. Como todo inicio de concierto, la tecnicidad sonora fue un vaivén de altibajos que no tuvo normalización, aunque daba pie a la agresiva y potente actuación del quinteto, cuya dinámica no les hacía estarse quietos ni durante los coros.

Con un solo EP lanzado durante la pandemia, la rabia e insanidad se hacía patente a cada melodía o estribillo que PUBLIC INTOXICATION gruñía a los presentes, animándoles a unirse a ellos o engrandecer el espectáculo. Sin duda, la clave recaía en Arturo, cuyos ladridos y conjugaciones vocales le valían de frontman a un nivel bastante sobrado. Por detrás, las guitarras competían por un protagonismo lateral que, claramente, ganó el bajo, pues fue el instrumento más templado en nivelización junto a la batería sin contar algunos exabruptos referentes a los bombos. Un show bien extremo que tuvo de todo y abrió el Espectros de una forma inesperada.

S.N.A.K.E.

Tras el caos que arrasó el Espectros en el inicio de la velada, la belleza y estilo glam/hard rock vino de mano de la banda S.N.A.K.E. que trajo un fresco y renovado sonido que seguía la estela de la década de los 80’ y 90’. Casi emulando a bandas célebres como EUROPE o DEEP PURPLE, el quinteto salió al escenario con una actitud directa a dar lo mejor de sí y ofrecer un show inolvidable. Sin duda, lo lograron a todo momento, pues la gente no paraba de aplaudir y ovacionar los temas que se interpretaron.

Todos los integrantes pusieron su granito de arena en hacer las delicias de una música pegadiza, bailable y ante todo, muy disfrutable. Con varios álbumes en estudio, la elegancia rítmica se intercalaba con la repartición de zonas solistas entre el teclado y la guitarra, que se unían muy bien en la ambientación estética. La clave del éxito también recayó al frente, donde su cantante rugía de felicidad a cada verso que vocalizaba. Se les veía muy cómodos en el escenario junto a un sonido nivelado que dejó constancia del aprendizaje de los fallos cometidos con anterioridad. Para aquellos que dicen que el hard rock está de capa caída, S.N.A.K.E. tiene mucho que hablar.

DEATH KEEPERS

Uno de los platos fuertes y novedades más celebradas del cartel fue la inclusión de la banda DEATH KEEPERS, la cual cuenta con un artista único que ha participado en numerosos proyectos musicales que han marcado la historia de las industria extrema, Michael Vescera. Habiendo estado en bandas como LOUDNESS, OBSESSION o partícipe vocal en la época dorada de YNGWIE MALMSTEEN, Vescera se unió a la banda justo cuando salió Rock This World, el álbum debut de los catalanes. Se esperaba un concierto especial en toda su esencia y corta se quedó la descripción, pues nadie habría previsto un triunfo tan magnánimo e irrepetible en Murcia.

Aunque el setlist se centró en la breve discografía actual de la banda, hubo algunos cortes nuevos que evidenciaron el próximo lanzamiento de un trabajo en estudio con el propio Vescera como principal estrella del mismo. Sin duda, el paso de los años no pasó factura a la voz del artista, pues cantaba con mucha soltura y rodeado de un público muy cercano. Aunque la gente quería temas de otras bandas como OBSESSION, Vescera no se olvidó de hacer el mayor guiño a su diversa trayectoria musical, cerrando la actuación con Seventh Sign, el excelentísimo himno del virtuoso guitarrista YNGWIE MALMSTEEN.

Sin embargo, DEATH KEEPERS no es sólo Vescera. Las guitarras tenían una inclusión especial, Kiko Shred, un prolífico artista con una influencia tremenda en el shred metal. Al otro lado, Eddy también tenía su gran protagonismo instrumental, sin olvidarnos de Marfi, cuyo dominio a las cinco cuerdas y graves nos dejaba asombrados. Por último, Abel no dejó las baquetas indemnes de tanto golpe en la percusión, pues el perfecto sonido técnico que aunó la banda de principio a fin les supuso un éxito inaudito y que hizo a Vescera rendirse a los fans y público presente.

THE BLACKENING

El cierre de la primera jornada del Espectros correría a cargo de los navarros THE BLACKENING. Aunque tuvimos que perdernos la mitad del concierto y relativa clausura debido a problemas logísticos, podemos decir que la corta actuación vivida fue bastante adecuada al estilo thrash/groove que resonaba de sus canciones.

Junto a un sonido muy pesado y crudo que se complementaba con la ambientación oscura, sobra decir la facilidad y comodidad con la que cada intérprete ejecutaba su rol musical. Sin embargo, un problema con la batería les quitó algo de tiempo, pero no les afectó para que la gente menease las cabezas y melenas al más puro headbanging gracias a las canciones de su álbum debut que lanzaron el año pasado, Stultifera.

RAPTORE

Tras un viernes de muchas emociones, fiesta y heavy metal por doquier, el sábado del Espectros comenzó con aún más fuerza de la que se esperaba. Como inicio, la reformada banda RAPTORE acaparó el escenario con un estilo clásico que llamó mucho la atención de la gran cantidad de asistentes a primera hora. Fuera por ellos o por la música de un cuarteto metalero con un origen argentino, el público recibió a RAPTORE mediante una cálida acogida llena de vítores que bien se ganaron en base al espectáculo ofrecido.

Con un reciente lanzamiento de estudio, Blackfire, el único miembro original, Nico, representó bien su papel de frontman y guitarra, demostrando su valía en ambos roles. A su lado y con muchos ensayos detrás, el rubio Jamie se llevaba todas las miradas femeninas y alguna que otra lasciva, aparte también de su impecable técnica solista. Ataviado como un auténtico metalhead de época, Cristian rompía oídos con su bajo, apoyado por la sonora batería de Ángel. Al igual que comenzó el Espectros, hubo variaciones técnicas de sonido que, aun sin notarse mucho, casi arruinaron algunos de los momentos melódicos más dedicados de RAPTORE.

REVERBER

Como preludio de la velada más thrasher del Espectros, Italia nos deleitó con la tremenda apisonadora REVERBER, un cuarteto que acudió a Murcia con las pilas muy cargadas y desfogó una dosis de thrash metal moderno tan directa que sacudió los pilares de la sala Spectrum. Con la pandemia en todo su esplendor, sacaron su tercer álbum, Sect of Faceless, el cual guio la actuación del setlist. Casi olvidados por el público, los primeros moshpits dejaron constancia del intenso nivel metalero que se vivía aquel sábado.

Sin dar tregua a los asistentes, REVERBER no dejó espacio a interludios o presentaciones, ¡pues la gente quería guerra de una maldita vez! A base de riffs atronadores, batería a doble pedal y graves indiscriminados, los italianos soltaron toda su maquinaria técnica junto a un sonido fuera de sí, pero tan nítido y claro que se distinguían las notas alternadas, acordes y velocidades solistas. Si no fuera poco después de una hora de crudeza y pesadez, la banda se despidió, por todo lo alto, con la versión más thrasher del clásico Angel Witch, que le llevó a ser ovacionada y casi elevada al estrellato del festival murciano.

Con la triste noticia de la ausencia de los noruegos NECROMANTHEON por problemas aeronáuticos, el adelanto de horarios nos trajo, desde la capital nacional, a CICLÓN, una banda de culto underground cuya presencia en un evento o gira promete dar heavy metal a mansalva. Nadie dudó de tal evidencia, pues Pablo y Kike hacen un dúo guitarrero excelente, incluso repartiendo su protagonismo en los coros. No obstante, las miradas se centraron en la reciente incorporación a la banda, el ecuatoriano Javi Endara, el cual formó parte de las bandas STEEL HORSE y WILD. Aparte, Javier dejó el listón muy alto en la percusión.

Con un nuevo álbum a la vista para este año, CICLÓN interpretó un repertorio de sus temas más conocidos donde no faltó nada gracias al apoyo incondicional del público y un sonido constante que se repartió por todos los altavoces de manera ecuánime. Los coros, la cercanía social y la puesta a punto creó una atmósfera continua inmejorable que, pasar de ser teloneros de los cabezas de cartel, actuaron de una forma inmejorable. Hicieron todo lo posible por encandilar a los presentes y con mascota humana incluida, los madrileños se dejaron la piel en un evento que les aplaudió hasta con las orejas del buen bolazo en directo.

El cierre del festival por nuestra parte, debido de nuevo a problemas logísticos, fue lo que todos queríamos. Dando inicio a su gira de despedida tras más de cuarenta años de thrash metal, giras brutales y un sinfín de devotos fans, la legendaria banda HOLY MOSES, liderada por la icónica Sabina Classen, visitaría España una vez más para dejar huella de su fértil trayectoria artística. Sin alejarse del estilo thrasher y siempre apoyados por la comunidad metalera, los germánicos han decidido dar punto y final a su carrera profesional con una última gira y lanzamiento en estudio, The Invisible Queen, que saldrá a mitad de Abril.

Los tres integrantes instrumentales se juntaron en el escenario, Thomas, Gerd y Peter, quienes iniciaron el show con Def con II, siendo obvias las intenciones de la banda de hacer un repaso a toda su discografía con los temas más bestiales y potentes en directo. Justo al instante y más dispuesta que nunca, Sabina demostró que sus cuerdas vocales tienen más decibelios y furia que un cerbero infernal rabioso. Si a ello sumamos que casi la mitad del concierto se centró en algunos de los primeros álbumes de HOLY MOSES como The New Machine of Liechtenstein o Finished with Dogs, los moshpits y peleas amistosas estaban más que aseguradas. Panic y Near Dark evidenciaron el indiscutible poder de Sabina como frontwoman del thrash metal europeo.

Tras presentar el tema homónimo del nuevo disco, Nothing for my Mum y World Chaos siguieron el espectáculo de un show que no rebajaba la tensión ni queriendo. Cuidando el sonido en todos los aspectos como si fuera un tesoro incalculable, la banda alternó la historia de sus discos mediante saltos temporales, reverberando Hellhound, Reborn Dogs o SSP. Dándolo todo y agradecida al borde de las lágrimas, Sabina dejó sus cortes preferidos para el final, siendo Life’s Destroyer y Current of Death. Por último, y a modo de inspiración, HOLY MOSES interpretó la versión de Too Drunk to Fuck de los míticos DEAD KENNEDYS, una de las mayores influencias de la banda y que despidió a los thrashers germánicos mediante un brutal sentimiento de nostalgia y pena por su retirada.

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