Crónica: Gira DOUBLE THE METAL – NERVOSA + BURNING WITCHES

Fotos de NERVOSA por Marisol Huertas de Broken Tomb.

El mismo fin de semana donde Hueso Producciones nos trajo la gira de ARTILLERY en su Iberian Tour, Madness Live hizo lo mismo con otro festival, cambiando la localización a la sala Copérnico en Madrid. Bajo el título Double the Thrash, tres bandas se darían cita en un evento thrasher de alta alcurnia. Desde Brasil, NERVOSA vendrían presentando nuevo disco y formación. Señalando hacia América, WARBRINGER nos traerían su último álbum con raíces clásicas. Por último, WARFECT arrimaría desde Suecia con un thrash raudo y agresivo que nadie querría perderse.

Por cuestiones médicas y a quienes deseamos una pronta recuperación, WARBRINGER canceló su actuación, a quienes le sustituyeron las sorprendentes BURNING WITCHES y un invitado asiático de última hora, SYSTEMHOUSE33, trayéndonos un thrash/groove novedoso desde la India. Debido a descuadres horarios y guardias hospitalarias, no llegamos al concierto de éstos últimos. No obstante, las respuestas y sentencias de los más madrugadores nos evidenciaron un sabor de boca tremendo sobre la banda india, a los cuales nos hubiera gustado ver y disfrutar desde el primer momento.

WARFECT

Fichados por Napalm Records, con los cuales sacaron un reciente álbum bajo el título Spectre of Devastation y cuya reseña podéis leer aquí, WARFECT se presentaron en la gira con un objetivo muy claro y contundente. El thrash metal escandinavo es rapidez, crudeza y agresividad, ¡nada más! Un trío varonil con una trayectoria cargada de horas de ensayos y mucha experiencia. Conformados totalmente desde la salida del guitarrista rítmico en 2013 y la sustitución a la batería por el forzudo Manne, la banda no dejó ningún altavoz intacto. El sonido fue impecable en cualquier ámbito, ya que la percusión sonaba muy limpia, casi a la calidad de estudio. La guitarra de Fredrik soltaba riffs insanos de forma continua, sin dar tregua a los moshpits e interactuando con el público, quien les apremiaba a dar más aún. A su lado y siendo el centro del escenario, Kristian tocaba los graves, las manos y lo que se pusiera por delante. Una actitud social que les hizo ser aplaudidos de principio a fin. Sin apenas fallos o errores en las mezclas y sonidos, se dejaron la vida en el escenario.

Intuyendo un margen de interpretación cercano a los cuarenta y cinco minutos, trataron de dar un repaso a su discografía con un setlist variado que daría preferencia a su último álbum. No obstante, quedaron siete temas con un toque tan thrasher que marcaron huella durante todo el evento. Saltando entre dos discos, la gente coreó Pestilence y Drone Wars, las cuales sonaron ideales para enganchar fans a sus filas. De su álbum Scavengers sacaron el final del show, donde Anatomy of Evil cerró el ambiente con un moshpit improvisado que se llevó la palma del mejor. Un poquito más de tiempo les hubiera venido genial, aunque siempre viene bien ser cortos y potentes que largos y laxos.

BURNING WITCHES

Superar a WARFECT y su thrash machacón es una tarea difícil, más si la siguiente banda no tiene el estilo antecesor. Por desgracia para esa idea, un quinteto de féminas helvéticas rompió los esquemas y consiguió que la gente se olvidase de WARBRINGER, a quienes ellas venían sustituyendo en la gira. No, BURNING WITCHES no necesitan tirar del metal extremo para que la gente les ovacione y les lancen rosas a los pies. Su discografía, derroche de carisma y buenos temas pegadizos ya lo hacen por ellas. Al igual que el resto de bandas presentes, la banda suiza venía presentando su nuevo disco, The Witch of the North, el cual trata de endurecer el estilo que llevaban expresando años anteriores. Algunos cambios dentro de la banda se han notado al alza, como la salida vocal de Seraina, a quien sustituyó Laura Guldemond, el mejor acierto al frente del quinteto. Atendiendo al resto de las integrantes, Lala, Jeanine y Romana siguen formando un trío metalero capaz de mover masas por sí solo.

Caldeado el ambiente y sabiendo que NERVOSA reventarían la sala, la banda suiza se adelantó a los acontecimientos previstos. Bajo la comandancia de Laura y su potente voz, las chicas jugaban con el público, fuera en gestos, poses o interpretaciones musicales. Por ejemplo, la guitarra de Romana resplandecía a las luces escénicas y Jeanine no miraba su bajo, como si supiese las líneas graves a ciegas. Por detrás, Lala animaba los temas con una puesta percusionista grácil y liviana, lo cual chocaba con la fuerza que encasquetaba a las baquetas.

El elenco de temas escogido fue, en mi opinión, el más acertado que pudieron ofrecer a sus fans y nuevos oyentes. Introduciendo el show con la apertura del nuevo disco, tronó Executed, la bestial canción del segundo disco, Hexenhammer, la cual rompió las expectativas de los presentes. De ahí, el setlist se balanceó entre Dance With the Devil y The Witch of the North, escapando himnos repletos de coros e interacción social como Sea of Lies y We Stand as One. Toda una delicia fémina que la gente no paraba de ovacionar y pedir más al grupo. Por desgracia, el final se acercaba y se despidieron a lo grande, al igual que al principio. Haciendo honor a su nombre y debut, resonaron Black Widow y Burning Witches bajo un arropamiento total. Queridas, amadas y, sobre todo, valoradas y respetadas, el quinteto se despidió entre besos, abrazos y agradecimientos que más tarde magnificaron con una sesión de fotos libre y gratuita con el público.

NERVOSA

Desde que Fernanda y Luana dejaron NERVOSA por cuestiones personales, Prika, su guitarrista principal, tomó el mando thrasher. La primera decisión recayó en la inclusión de grandes figuras como Mia (ABBATH) al bajo, Eleni (LIGHTFOLD) a la batería y nuestra versátil Diva (BLOODHUNTER) a la voz. Había muchas ganas de verlas en directo y comprobar si los cambios resultarían fructíferos y de acorde al estilo thrasher de la banda. Tras algunos shows por Europa, la gira volvía a España y como bien sabía Diva, en tierra nacional, ¡como en casa! En primer lugar, recodamos que NERVOSA sacó su último álbum a principios del año pasado, Perpetual Chaos, el cual podéis leer la reseña aquí. Conociendo la bestial forma de componer de la banda, donde el thrash y el death se pegan por la hegemonía musical, la alternancia de diversos estilos podría ser interesante. Por supuesto, NERVOSA no desaprovechó la oportunidad de presentar su reciente disco casi a la totalidad. Sin embargo, ciertos aspectos no acababan de encajar en el fantástico e inmemorial repertorio que dieron. Aunque se olvidaron del icónico Agony, ese fallo no supuso un error a tener en cuenta.

Prika sigue en su línea thrasher, puesto que sacarla de ahí se consideraría una blasfemia en toda regla. La interpretación rítmica y solista la siguen elevando a un nivel superior de los tiempos modernos. A su lado, Mia tiene una arraigada carrera dentro del black metal, tanto por ABBATH como en THE TRUE ENDLESS. Su conjunción interpretativa ayuda mucho a la línea grave, pero en directo, la estática perenne le pierde algo de esencia, lo cual compensa con gestos e incitaciones. En la percusión, Eleni posee una amplia experiencia de estilos muy diferentes, sea death, progresivo, groove, alternativo o core. Todo ello la lleva a ofrecer muchas ideas que consigue en un resultado impecable tanto en estudio como en directo. Las pocas veces que hacía de solista retumbaban las paredes, denotando su gran habilidad. Finalmente, en un estilo death/thrash, la inclusión de Diva balancea el tono hacia el extremo. Temas míticos como Death o Kill the Silence no expresaban la misma rabia y furia en comparación con Fernanda. No es cuestión de voces graves o agudas, sino del empeño que se pone. Diva hizo un deleite laríngeo en todo el show, aunque las guturales no siempre son la elección primaria.

El repertorio no dio tregua a los presentes, pues tanto sonaban temas modernos como de repente, el tiempo saltaba hacia atrás, como sucedió con Into Moshpit o Masked Betrayer. Durante esos dos temas, se notaba una felicidad extrema en Prika, quizás de recordar los comienzos de la banda. En cada una se observaban sentimientos bestiales que jamás se podrían olvidar. Un concierto fuera de sí que el recinto tardará en recuperar la normalidad, ya que aparte de las ovaciones, volaban la ropa y las manos. Evidentemente, no debemos menospreciar el arte del headbanging, cortesía de los espectadores más acérrimos hasta el cierre de puertas.

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