Review: ASYLUM y la política de “Tyrannicide”

Se dice que conquistar no sirve de nada si no tienes a quien dominar y someter. No tiene por qué ser así, ya que una persona puede realizar ambas acciones sobre sí misma. ¿Quién mejor para controlarte que no sea tu propia alma o conciencia? Es un principio filosófico bastante complicado de entender si no da un ejemplo experimental o ejecutado en directo. En Australia, un trío de thrashers idealizaron una política musical con un objetivo en común, demostrar la teoría de la tiranía personal. Puedes acabar con el mundo de la manera que quieras, pero mientras permanezcas vivo, no cumplirás tu sueño. ASYLUM quiere hacerte entender su punto de vista mediante el inicio de su carrera profesional. Tyrannicide sumirá al mundo en nuevo concepto de la política musical que te replanteará las bases del thrash metal old school.

Sin introducciones, diálogos o ambientación, ¡como debe ser! Así es la política musical extrema en Australia, de modo que ASYLUM empieza su debut principal con Eternal Violence, un corte que no deja lugar a dudas de la brutalidad, velocidad y creatividad que tiene este trío ochentero moderno. Ni melodías ni tonterías, sólo buen thrash directo que traiga de vuelta los años dorados donde la sociedad vivía el momento y disfrutando de los salvajes mohspits. Con esa filosofía metalera, Victim Complex mantiene la rapidez donde los acordes y notas complejas son superadas, con creces, por los graves y ritmos pesados. Aunque el sonido no es del todo crudo, sí se nota un intento notable de emular los grandes hitos del thrash metal mundial. Las estructuras musicales juegan entre ellas a la vez que la voz de Shane revienta las ondas con un tono leve y cabreado. No hay que gritar para demostrar el poderío laríngeo si se combina con una intención clara. Los reconocidos galopes y saltos de acordes nos traen la nostalgia en Cruelty Obsessed, una canción que casi hace llorar a la memoria. Tantos recuerdos de compases parecidos que creíamos no volver a escuchar… ¡Es que hay que hay que agradecerles la influencia thrasher! No se siga una estructura compositiva definida, sino que parece que la thrashería les guía en una constancia inaudita. Ni un break hasta el momento; ciertas zonas lentas que introducen a los solos. Agudos, no muy técnicos, brutos… La esencia más pura de antaño. Podríamos creer que Tyrannicide nos daría un respiro con una impresionante demostración de creatividad a tiempos medios, pero el thrash metal no perdona a nadie. No hablamos de moshpits en los shows, porque a este paso, no hay momento de descanso para el público o los fans. Las singles notes quedan muy bien en los versos, acentuando los vocablos, al igual que las quintas en los estribillos.

Un poco de calma introductoria nos deja Inminent Decay, tan efímera que se desvanece en más crueles riffs, donde se cambia la velocidad por la habilidad. No todo va a ser sonidos graves y romper cuerdas al aire. Rob es el genial artífice de la guitarra y no hay que vacilar en decir que se merece unas vacaciones tras el exhausto trabajo de sus muñecas. La inclusión de coros y algunos breaks largos evidencian la genialidad interpretativa del trío australiano. No nos olvidamos de la percusión, y Levi tampoco. World Asunder nos expone la estela más auditiva de la maquinaria trasera de la banda. Los golpes en la caja suenan furiosos, al igual que en los platillos y los dobles pedales, que explotan a su máximo nivel. Por otra parte, el bajo complementa los riffs en acordes cortados. Por mi parte, tema favorito del álbum. ¡Ha sido difícil elegir y aún no hemos acabado el análisis! Casi me hubiera decantado también por Insurrection, pero diría que sigue una estela parecida al inicio del disco. Se premia la velocidad y las estructuras más notorias del old school, aunque la rabia de Shane caracteriza cada ritmo de una forma diferente que antes no se había utilizado. Será que se acerca el fin de Tyrannicide; ¡no optaría por ello! ASYLUM casi intenta colarnos otra introducción similar a la anterior y si no fuera por el trueno de salida, ¡lo hubieran conseguido! El tema Sadistic Intent te colgará de una horca para que el verdugo tire de tus oídos hasta sacártelos enteros. El hecho de cómo se intercalan los ritmos y solos junto a la velocidad vuelve loco al thrasher más empedernido. Una especialidad bestial que nada envidia a los tiempos clásicos. En similitud estructural que la antecesora, Genocidal Conspiracy estrecha lazos del fin con el principio. Todo lo que hemos escuchado se plasma en una terminación objetiva y encaminada a no dejar vivo a ningún oyente o fan. Ni siquiera el break medial, si se le puede llamar así, consigue bajar la intensidad; mucho menos la armonización solista. Un tema que, al igual que el resto, ejerce su rol al máximo y con una determinación muy deseada por los thrashers más exigentes.

Australia no se queda atrás en la carrera por la industria extrema. Engendrando un poder tan inmenso como el que demuestra ASYLUM en su debut, pronto veremos moshpits en directo que se creían extintos. Desde The Metal Family, vuestro redactor y crítico Wesker le adjudica una tiránica nota de 9,4. No estaría de más probar una política cuya filosofía se basase en un exterminio ordenado y meticuloso de lo más podrido y exento de la sociedad.

TrackList

1 – Eternal Violence

2 – Victim Complex

3 – Cruelty Obsessed

4 – Tyrannicide

5 – Inminent Decay

6 – World Asunder

7 – Insurrection

8 – Sadistic Intent

9 – Genocidal Conspiracy

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