Review: PAGANDOM y las llamas nacientes de “Ashes”

El mundo parece cambiar conforme la dinámica terrestre le sigue. Los árboles mueren y nutren a las nuevas generaciones. Los seres vivos fallecen en aras de una continuidad existencial. Las llamas que se consumen, dejan rastros que otras combustiones hacen explotar un nuevo foco llameante. Desde Suecia, las llamas del thrash resurgen bajo el nombre de PAGANDOM, banda que deberías conocerla, ¡aunque sea por tu bien! Desde que comenzaron a esparcir una ola de thrash clásico con tintes escandinavos, el cuarteto continúa en su gira flameante. Con varios cambios a partir del 2013, cuando se juntaron tras años de inactividad, nos trajeron un genial disco en 2016, Hurt as a Shadow. Tras ello, trabajando duro y dejándose la mente en la imaginación, nos dan la bienvenida al 2021 con su nueva obra llamada Ashes, que promete ser uno de los bombazos para combatir al Covdi19 sin necesidad de vacunas.

La banda no debería sorprendernos, pero desde el principio, ¡nos engañan como a críos! Con mucha pesadez y melodías infernales, pasan a un estilo rapidísimo que da la nota en Oblivious. A pesar de que los años pasan factura de vez en cuando, la voz sigue impecable y se les escucha tocando de una forma muy natural. Yo diría que estaban muy cómodos en el estudio, pues el solo no se nota forzado, sino que sale natural. Bury Their Names te va a hacer olvidar hasta mis palabras expresadas hasta ahora. Riffs pegadizos, rabia literaria que no esconde los tecnicismos musicales, batería continua y sin dar tregua. De este modo, ¡incluso yo me olvido de atender a los pacientes! Me cojo el martillo quirúrgico y golpeo la mesa de mayo hasta dejarla hecha trizas. La versatilidad vocal del frontman hace que te seduzca y luego te reviente los oídos. Behind Walls of Glass es un feudo de pesadez donde las dinámicas muteadas y distorsionadas juegan entre ellas manteniendo en vilo al tema. No sabes por dónde te van a salir, ¡y seguro que acabarás impresionado! Da igual que el thrash sea lento, ligero o muy silenciado. Tanta variedad de estructuras y riffs ahogados hacen desear colgar la soga del techo. Sinceramente, hay que alabar las cuerdas vocales del vocalista, quien da toda su grandeza en cambiar la tonalidad sin apenas inmutarse en el mismo verso. Con un nombre muy corto y decidido, Don’t te grita en la puta cara y escupe todo lo que no quieres escuchar. El cambio musical estructural, propio de estilos como el Nu o Alternative, se mezcla aquí con la pesadez y crudeza propia del thrash moderno. Provienen de Suecia, así que esta leve fusión de estilos no debería sorprendernos, ¡menos cuando suena fantástica!

En la relativa mitad del disco, End Begins significa un cambio de musicalidad. Inclinados hacia el groove mezclado de tintes heavies, el tema se hace casi comercial. En riffs pegadizos unidos a la batería y la base grave, observamos unos guiños al disco anterior. Siguen su línea sin olvidarse de sus trabajos clásicos. En mi caso, lo agradezco bastante, pues la nostalgia no tarda en aparecer. El problema es la irrupción bestial de I am the Obstacle, que nos quita las lágrimas e inicia el moshpit correspondiente. En su línea técnica, PAGANDOM se deja los riffs sencillos para embarcarse en áreas más difíciles llenas de rabia y algún que otro break. You and Your God trae la thrashería alternante de riffs que se pegan por adquirir protagonismo. De fondo, escuchamos como el bajo se aporrea para dar ambientación a la pelea creativa. Un tema potente e inusual que nos hace plantearnos el estilo moderno de la banda. El break acústico no está mal, la verdad. Sin embargo, un poco de thrash old school no nos vendría mal. De nuevo, ¿para qué coño hablo? Acercándonos al final del álbum, Blinded by the Dark envuelve mi noción en una realidad donde me veo en una silla. El frontman me grita con gestos de violentos, las guitarras me estrujan sus solos en los tímpanos y la batería me marea de tanta baqueta golpeando la caja y bombos. ¡Es thrash del cual yo quiero oír hasta la muerte!

Loquito vivo del estilo thrasher, la banda sigue con Fear Collector, donde la técnica musical se combina con el vocalista para darse grandeza el uno al otro. El break nos lleva a otro nivel, en el cual las zonas solistas se suceden hasta el breve solo definitivo y el regreso de los riffs principales. El reloj toca el fin y la obra homónima, Ashes, da rienda suelta a un disco que empieza, continúa y acaba con el mismo thrash que nos prometieron los integrantes de la banda. Los muteados liberan un bajo potente y riffs insanos que nos rompen el corazón sin parar. Nos es por hacer apología escandinava, pero allí tiene que haber algo que haga crear composiciones tan geniales como este álbum.

Pueden pasar años de olvido, pero PAGANDOM no dejan que la eternidad se cebe con ellos. En estos tiempos modernos, en vez de reinventarse, siguen la línea que comenzaron hace casi 30 años. No necesitan aplausos, menos una ovación. Lo que necesitan es un reconocimiento a su carrera y que la gente siga pegándose en sus conciertos. Desde The Metal Family, vuestro redactor y crítico Wesker le adjudica una bien ganada nota de 9. Renacer de las cenizas no es cambiar a corto plazo, sino seguir en la línea sin dar cuenta por nada ni nadie.

TrackList

1 – Oblivious

2 – Bury Their Names

3 – Behind Walls of Glass

4 – Don’t

5 – End Begins

6 – I am the Obstacle

7 – You and Your God

8 – Blinded by the Dark

9 – Fear Collector

10 – Ashes

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