Review: WITCHERY y el otro lado de “Nightside”

La oscuridad es todo lo que no se percibe en espectros visuales, pero ello no significa que no esté ahí. Puede haber pruebas detectables de su presencia, casi tan indetectables como un haz de luz fugaz. Los rastros o huellas de la misma evidencia su antagonismo a la luz y al igual que ella, es una gran fuente de inspiración que comprobaremos tarde o temprano. Desde Escandinavia, más exactamente en Suecia, los prolíficos WITCHERY han encontrado una rotura en el fragor de la penumbra, exponiendo su propia tesis musical de la experiencia vivida. En su mezcla del Black Thrash, nos traen un fantástico resumen de lo que se esconde tras la luz diurna. Si acaso hay falsedad cegadora en el Sol, Nightside es la verdad que tanto queremos saber y que cambiará la filosofía a más de uno.

Todos los álbumes de WITCHERY tienen una base común que nos encanta, y es que van directos al grano desde el principio. ¡Sin rodeos ni introducciones! ¿Tú quieres el thrash más oscuro? Pues calla la boca, abre las orejas y cógete una antorcha, porque Witching Hour es el momento perfecto para cazar brujas con los fuertes redobles de Chris. Buena ambientación posterior, graves pronunciados, los guturales sostenidos de Angus… Un comienzo que se desgrana en ritmos blackers de doble bombo en combinación con el estilo old school que llevan demostrando desde los inicios de la banda. Una bestialidad que nos advierte de no ir a la ligera, pues usar el fuego se puede volver en nuestra contra. Don’t Burn the Witch sube los agudos a las guitarras de Patrik y Richard, con una velocidad media contagiosa y cargada de fuerza musical. La salida de Sharlee no parece haber afectado a la base estructural, ya que Victor recogió el legado del bajista de ARCH ENEMY y lo ha hecho más duro y oscuro. Las voces en off y coros dan pie a un tema que recuerda a la línea actual del thrash black sueco. En mitad de la repentina calamidad, Storm of the Unborn nos regresa los ritmos galopados que emulan una incipiente descarga de auténtico thrash escandinavo. Precedida de una absoluta compenetración entre Angus y Victor, las guitarristas quedan relegados a un segundo plano que se apoya en una base salteada de acordes crudos y un solo afilado que pone los pelos de punta en la noche. La mitad del álbum merece una atención más exhaustiva, y por ello, se nos evoca a una ideación religiosa y mística con Er Steht in Flammen. Los monjes y cantos gregorianos quedan geniales si se les añade oraciones y ruegos en diversos idiomas, incluyendo el castellano. La base musical tétrica y casi enigmática da un juego que nos introduce a la canción más thrasher y brutal del quinto disco, Popecrusher. ¡Rómpele la sotana sin piedad! ¡Que le empalen con el cetro! ¡Destrozad sus huesos él como hace con el mundo que controla! Muchas más blasfemias y herejías soltaríamos, aunque WITCHERY se encarga de mostrarnos la falsedad e hipocresía cristiana con un conjunto de ritmos, guturales y coros fuera de sí en una belleza enfermiza de la oscuridad musical. Enrabietados y furiosos, son las mismas emociones cuando vemos a todos los cardenales en el Vaticano y las ganas que dan de hacerlos desaparecer. La mejor interpretación que levantará moshpits en donde se permita reproducir este himno thrasher.

Mucho estamos sintiendo en nuestro cuerpo y algo de relajación se necesita. Bajando la velocidad y un poco más groove, Left Hand Path deja paso a una nueva agudeza rítmica que se fusiona al tremendo bajo que une los trazos graves de la base compuesta. La voz de Chris se torna más limpia, aunque no deja la oportunidad de mostrar su habilidad laríngea a cada verso y acompañamiento coral. Si vas a cometer algún acto benéfico, recuerda arrepentirte antes. Under the Altar es la perfecta combinación de la fusión extrema con la acústica ambiental que deja un break casi impredecible y que impresiona la tenacidad de los guitarristas. Sin embargo, el mejor desglose del más puro old school viene por parte de Churchburner. Ahora que has expiado el bien de tu cuerpo y alma, el fuego purificará los restos de la religión. Siguiendo la estela colérica y veloz de la mitad del álbum, casi me decantaría por escoger este corte como mi favorito. ¡Se me hace tan corto y potente! ¡Un moshpit sería visto y no visto! Cambiar el ritmo al final del tema es una buena opción, pues se hace necesario tras la embestida musical. Crucifix and Candle es una elegía bilateral donde la percusión y las cuatro cuerdas reinan en solitario. La tecnicidad guitarrera suple a la rapidez; ¿quién quiere correr cuando la expresión lírica deja un sentimiento tan fuerte que se intenta percibir? Una delicia solista se evidencia que resulta muy difícil de olvidar, pues casi provoca tristeza y nostalgia.

Completando el trío de ases thrashers, un último pelotazo interpretativo de los suecos queda reflejado en A Forest of Burning Coffins. Aquí nadie se queda atrás, pues ni los mejores atletas se acercan a los vertiginosos riffs y pedales donde no se distingue ni una sola nota, sólo guitarras, bajo y batería. Una apisonadora de thrash metal ochentero que pudo haber sido una revolución en la época dorada del metal extremo y ahora, ¡se corona! Finalmente, Nightside se desvela del negror circundante y continúa el tema anterior. La ambientación gobierna con una acústica llena de voces que da paso a un Angus dispuesto a reventarse la garganta por sí solo. Por primera vez y única, los coros no le apoyan y ni necesarios son. La música más blacker del disco demuestra que la banda puede tocarte cualquier estilo radical, aunque la falta de más thrash metal refuta en la falta del gran final que todos esperábamos. Han estudiado todos los aspectos de la oscuridad y la tesis ha quedado finiquitada al completo. Puedes añadir ambiente, zonas limpias y ritmos lentos… Todo aspecto es aceptado por WITCHERY para crear otra definición de su estilo black thrash moderno. Desde The Metal Family, vuestro redactor y crítico Wesker le adjudica una retadora nota de 9,2. Entre la vida y la muerte, prefiero la inmundicia de la penumbra y su apacible abrazo que me mantiene en vilo en una realidad mustia.

TrackList

1 – Witching Hour

2 – Don’t Burn the Witch

3 – Storm of the Unborn

4 – Er Steht in Flammen

5 – Popecrusher

6 – Left Hand March

7 – Under the Altar

8 – Churchburner

9 – Crucifix and Candle

10 – A Forest of Burning Coffins

11 – Nightside

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