Un viernes 13 de esos que arrastran supersticiones como cadenas oxidadas. Pero en Vicálvaro, la mala suerte se quedó en la puerta. Dentro, lo que se respiraba era otra cosa: electricidad, distorsión… y la promesa de una noche que iba a rugir.
La cita tenía nombre propio: MEGARA presentando Año cero. Y como aperitivo, los barceloneses ASTRAY VALLEY, a quienes ya había visto en esta misma sala dejando huella. Su presencia en el cartel no era casualidad: era una jugada ganadora.






