Crónica: OBÚS, una reunión para la historia (Vistalegre – Madrid – 13/12/25)

Cuando llegué a los alrededores del recinto, una sensación de déjà vu recorrió mi cuerpo. Ver decenas o, mejor dicho, centenas de personas con sus camisetas de grupos varios, sus chupas de cuero —algunos con muñequeras de pinchos y cinturones de balas— me recordaba a aquellos viejos tiempos del pabellón o del Rockódromo. Pero era 2025 y ya muchos peinaban canas o, directamente, no las peinaban. La alopecia hace estragos en el mundo del metal.

Una vez con nuestra acreditación, nos adentramos en un impresionante recinto en el que tenía la suerte, por primera vez, de poder hacer fotos (objetivo cumplido). Saludé a muchos conocidos a los que se les veía la ilusión en los ojos por ver a la formación original de OBÚS, aunque antes, y para calentar el ambiente, el legendario Juan Pablo Ordúñez, alias El Pirata, se marcó una sesión de rock español de aproximadamente una hora.

Llega la hora y, cámara en ristre y apostado en mi sitio —del que no me pude mover en todo el tiempo permitido; éramos demasiados para tan poco espacio y el hacinamiento fue lo que pasó—, luces fuera y comienza la intro, aderezada por los gritos de la gente que prácticamente llenaban Vistalegre. Cuenta atrás y, a escena, Necesito más. Allí estaban Paco, Fortu, Fernando y Juan Luis, volviendo muchos años atrás, y la ilusión se les veía en las caras, dándolo todo sin parones para charlas, algo que fue una constante durante todo el concierto.

La raya desató la locura, cantando a pleno pulmón cada letra, cada coro, cada solo. Más que un dios, otro trallazo imprescindible. Fortu estaba en su salsa, llevando al público a donde él quería; esa noche mandaba él. Sin dirección y Cualquier noche sale el sol sonaban perfectamente, con unas luces muy buenas que además nos permitieron un gran trabajo gráfico. Pesadilla nuclear llevó al éxtasis a la gente, un tema que, desgraciadamente, sigue de actualidad 40 años después, y terminó con un rotundo «NO A LA GUERRA» por parte de Fortu.

Cualquier noche sale el sol dio paso a otro de sus clásicos, Te visitará la muerte, tras el que gritamos Que te jodan y recibimos nuestra Dosis de heavy metal. Tras un pequeño parón apareció un teclado en escena y todos sabíamos que Complaciente o cruel sería la siguiente; así fue, con la colaboración de Fernando Sancho a los teclados. Y, como dijo la banda, «vamos con el rock and roll»: Juego sucio, otro de sus clásicos del álbum, fue de los más coreados por las cerca de 8.000 personas congregadas.

Y hablando de El que más, fue el siguiente cañonazo que nos dejó sin aliento, y aún no habíamos llegado a la mitad del show… Cerveza y a seguir cantando. Dame amor llegó con la sorpresa de Luis Cobos tocando el saxofón en la canción, con la vuelta de Fernando Sancho a los teclados y un Marilú que sorprendió a muchos al escucharlo de nuevo tras mucho tiempo guardado en un cajón.

Viviré y el imprescindible Autopista hicieron temblar los cimientos de Vistalegre, todos votando, saltando y gritando «ME DOMINA LA AUTOPISTA», todo acompañado de fuegos fríos, cañones de humo y fuego, mucho fuego; tanto que las primeras filas casi lo aprovecharon para unos espetitos (risas). Tras Cautivos, Fernando se marcó un solo de batería acompañado de unas baquetas LED que cambiaban de color, lo que dio un toque curioso al momento (soy muy anti solos de instrumentos, pero hoy encajaba perfectamente). Después, otro imprescindible: Dinero, dinero; venga otra vez a botar y a cantar.

Pequeño solo de Paco, que ya todos conocíamos hacia dónde derivaría: Va a estallar el obús. Estallido general del público, que seguía como en el primer tema, resistiendo como jabatos. Pero claro, si después te tocan Vamos muy bien… apaga y vámonos. Así estábamos ya, borrachos como cubas, pero con buen rock and roll y queriendo más.

Tras una pequeña pausa en la que se proyectó un vídeo con los «caídos» en estos años —desde Robe, pasando por Javier Gálvez, Manzano, Terry Barrios y muchos más—, nos hicieron soltar una lágrima, o más de una. Vi gente literalmente llorando mientras sonaba de fondo Castigo infernal. Tras el vídeo sonó un ritmo de batería que todos reconocimos al primer golpe de cencerro: Mentiroso. La cosa ya estaba llegando a su final, pero aún quedaban un par de temas y ya pasábamos de las dos horas de concierto.

Esta ronda la paga OBÚS, con Fortu haciendo que las linternas de los móviles se encendieran mientras se apagaban las luces del escenario, guiándonos con ellas y dejando una imagen increíble. Un sonido de motor nos decía que Solo lo hago en mi moto sería la elegida para terminar el evento, y así fue. Tras dos horas y cuarto se despedían de un recinto hasta la bola, dejándonos con la sensación de haber visto algo que difícilmente se repetirá y de haber tenido el honor de presenciarlo.

Setlist

Necesito más

La raya

Más que un dios

Sin dirección

Cualquier noche sale el sol

Pesadilla nuclear

Siento ganas

Te visitará la muerte

Que te jodan

Dosis de heavy metal

Complaciente o cruel

Juego sucio

El que más

Dame amor

Marilú

Viviré

Autopista

Cautivos

Solo de batería

Dinero, dinero

Va a estallar el obús

Vamos muy bien

Mentiroso

Esta ronda la paga OBÚS

Solo lo hago en mi moto

Dar las gracias a Sara por todo el trabajo que se pegó coordinándonos —que no era fácil, pero lo sacó adelante—, facilitándonos la labor lo máximo posible; a todos los colegas de muchos conciertos que allí me encontré y a los que no vi, pero que allí estuvieron; a mis amigos de GUADAÑA y LUJURIA, con los que compartí el concierto y alguna cerveza.

¡¡EL OBÚS ESTALLÓ EN MADRID!! ¡Y allí estuvimos!

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