Hay noches que merecen ser contadas, y la velada del pasado viernes en La trinchera es una de ellas. PLASTIC WOODS presentaba en primicia su nuevo trabajo, Mirrors, y lo hacía ante su público.
Hay noches que merecen ser contadas, y la velada del pasado viernes en La trinchera es una de ellas. PLASTIC WOODS presentaba en primicia su nuevo trabajo, Mirrors, y lo hacía ante su público.

Abría la velada GROAL, banda sevillana de rock stoner. No conocía este grupo, pero desde las primeras notas me quedé enganchado: mezcla de stoner y doom rock que deja entrever sus influencias, pero no deja que su sonido se deje absorber por ninguna de ellas.
No puedo destacar ninguno de los temas, ya que el show ha sido monolítico y denso. El público como yo estuvo balanceando la cabeza al ritmo de la música y apoyándola en todo momento.

Durante un parón su vocalista comentó que la banda estaba aquí de regreso para terminar lo que había empezado, así que intuyo que la banda regresa tras un parón. Con directos como ese, no hay duda de que a GROAL le esperan grandes noches y que culminará su viaje a lo grande en forma de disco, conciertos… cualquier cosa es posible.


Llenar una sala como La trinchera no es cosa fácil, y más de una banda ha salido escarmentada en el intento, pero para mi gran satisfacción, PLASTIC WOODS lo ha logrado. La sala tiene un muy buen aspecto, con un público variopinto, lo que demuestra el alcance y aceptación que ha logrado la banda en tan poco tiempo.
Como comentábamos, PLASTIC WOODS venía a presentar su nuevo trabajo, Mirrors, pero para calentar boca, la banda entró con …Avoid the Sea, tema clásico con el cual se han abierto los anteriores conciertos a los que he asistido. La respuesta fue tremenda por parte del público, que animó desde el principio.

Tras esa apertura, PLASTIC WOODS soltó de un tirón y en orden los temas de Mirrors, propuesta arriesgada ya que, en la sala, éramos pocos los que habíamos podido catar por adelantado el disco, pero allí también me llevé una sorpresa: el público estuvo entregado de principio a fin. Por supuesto, los temas ya adelantados The Fool and the Tower y All I Know fueron recibidos con mayor implicación, ya que los asistentes podían corear los estribillos.
Del resto de la presentación, me reitero sobre Inner Battles, una auténtica joya. Pero en general, y es bueno decirlo, todos los temas han pasado con notable la prueba del directo: no hay tiempos muertos, no hay cosas que suenen mal, todo está en su sitio y es arrollador.
La formación durante este tramo estuvo muy a gusto, pero se la veía contenida, tanto por la importancia del momento como, quizás, porque aún no dominan los nuevos temas.

Se ha visto a Jesús muy cómodo tanto a la voz como a la guitarra, aunque para mí, y quizás sea solo una impresión, su voz ha sonado un poco más aguda que en el disco, pero puede ser una sensación mía, y ha sonado bien. Antonio al bajo ocupó el centro del escenario con entrega y fuerza. En cuanto a los miembros que no conocía, Miguel demostró que tenía tanta pegada si no más que su antecesor a la batería. Y para terminar, Rafael fue el más estático, pero eso se debió en gran parte a que alternaba la guitarra con el teclado, y eso deja poco margen para moverse.

Para presentar Sandflower y Jabberwocky, la banda tuvo la colaboración de Elisa Torres a la flauta travesera, propiciando que Jesús pudiera seguir con la guitarra en ambos temas y dar una dimensión espléndida a nivel sonoro.
Los temas nuevos fueron muy bien recibidos y cada uno se llevó su dosis de aplausos. La magia estuvo allí en cada segundo y cada nota.

Pero tras la magia llegó la locura con el tramo final con temas clásicos como Sulayr, que una vez más contó con la colaboración de Antonio Campos (RED EYE) a la guitarra flamenca.
Con Song from the Pariah tuvimos el primer pogo de la noche, demostrando que se podían hacer pogos en 5/4.
Ese final fue apoteósico, con temas más psicodélicos, más vivos y animados, pero entiendo que la diferencia es que ya tienen su recorrido y ya han calado en el corazón de sus seguidores.
Tras un pequeño parón se cerró con Close to the Void y The Calling, bajo los vítores del público, que ya estaba en fuego y se divertía con pogos y empujones.
Al final, PLASTIC WOODS se quedó en el escenario para agradecer a los asistentes su presencia, y los músicos se llevaron la última aclamación de la noche.

Una gran noche de estreno, con todos los ingredientes para pasarlo bien. Los nuevos temas suenan bien, y queda la ardua labor de elaborar un nuevo setlist equilibrado donde se van a juntar temas nuevos y antiguos, y no todas las noches se toca dos horas, así que tengo curiosidad por ver de nuevo a la banda y ver cómo solucionan ese (maldito) problema.