Crónica: PRIMAL FEAR + ANKHARA – Madrid Estalló (Sala Wagon – Madrid – 08/10/26)

Madrid volvió a rendirse al heavy metal más contundente con la visita de los alemanes PRIMAL FEAR, acompañados en esta ocasión por los madrileños ANKHARA, que continúan celebrando su XXX aniversario. Una noche de guitarras afiladas, estribillos coreables y una descarga de metal sin concesiones que convirtió la Sala Wagon, la antigua Macumba, en el escenario perfecto para una nueva demostración de poderío metálico.

Era la segunda vez en un breve espacio de tiempo que PRIMAL FEAR visitaban nuestro país, sin contar su participación en el festival Sun & Thunder de este verano. La banda regresaba con Domination, su álbum de 2025, como principal argumento, aunque durante la noche también quedó en el aire la expectación por su próximo trabajo, anunciado para abril del año que viene y cuyo título, si no entendí mal, será Seven Riders. Un buen número de seguidores se dio cita para disfrutar de una velada que prometía emociones fuertes.

A pocos días del concierto se confirmó que ANKHARA sería la encargada de abrir las cinco fechas españolas de la gira. Una elección que encajaba perfectamente con la celebración de sus tres décadas de trayectoria y que nos permitiría disfrutar de una de las formaciones más representativas del heavy metal nacional.

Aproximadamente treinta minutos después de la apertura de puertas, la intro anunciaba la salida de ANKHARA, que arrancó con Un paso más. Desde los primeros compases se hicieron evidentes algunos problemas de sonido que, por fortuna, fueron mejorando a medida que avanzaba la actuación, aunque sin alcanzar el nivel que la banda merecía. La iluminación tampoco ayudó demasiado: escasa, poco intensa y prácticamente limitada a los frontales, una situación que, desgraciadamente, suele repetirse con los grupos encargados de abrir las veladas.

Pese a estos condicionantes, ANKHARA salió a defender su repertorio con la experiencia y la solvencia que dan treinta años de carretera. Sueña nos dejó una de las grandes actuaciones vocales de la noche por parte de Pacho Brea, que estuvo a un nivel sobresaliente, demostrando una vez más que su voz sigue siendo una de las grandes bazas de la formación.

Con 3:40, el público comenzó a implicarse de lleno, acompañando a la banda en el estribillo. La respuesta fue creciendo con Sigo en pie y Jamás, dos temas que ya habíamos podido disfrutar semanas atrás durante su actuación en Revi Live y que volvieron a demostrar su capacidad para conectar con los seguidores.

Pero si hubo un momento especialmente celebrado, ese llegó con No mires atrás. Su estribillo, perfectamente interiorizado por los asistentes, convirtió la sala en un coro colectivo. De esos instantes que recuerdan por qué determinados temas terminan formando parte de la memoria sentimental de una escena.

Hasta el fin nos avisaba de que el concierto se acercaba a su desenlace. ANKHARA reservó para la despedida Acordes mágicos, poniendo el punto final a una actuación que, pese a las limitaciones técnicas, dejó buenas sensaciones y confirmó que la banda sigue teniendo argumentos para defender su legado sobre un escenario.

Una descarga breve, condicionada por el papel de teloneros, pero con momentos de auténtica conexión entre músicos y público. Madrid respondió y ANKHARA cumplió con su cometido: calentar el ambiente antes de que llegara el plato fuerte de la noche.

Setlist

IntroUn Paso Más

Sueña

3:40

Sigo en Pie

Jamás

No Mires Atrás

Hasta el Fin

Acordes Mágicos

Con ANKHARA fuera de escena, tocaba desmontar todo el backline y preparar el escenario para la maquinaria alemana. Mientras sonaba Crazy Train, el inmortal clásico de OZZY OSBOURNE que servía de anticipo a la salida de PRIMAL FEAR, la expectación iba creciendo entre los asistentes.

La intro dio paso a la aparición de la banda y a los primeros acordes de We Walk Without Fear. El cambio fue evidente: mejor sonido, una iluminación más trabajada y unas condiciones que permitieron disfrutar de la descarga con mucha mayor claridad. Ahora sí, el escenario estaba preparado para que PRIMAL FEAR desplegara todo su arsenal.

Una de las particularidades de esta gira fue la ausencia de Matt Sinner, cuya plaza al bajo estuvo cubierta por Dirk, músico con una amplia trayectoria y experiencia en distintas formaciones, entre ellas GAMMA RAY. También ha pasado por escenarios junto a bandas como AVALANCH y ROSS THE BOSS, convirtiéndose en un auténtico trotamundos de las cuatro cuerdas. Su presencia permitió mantener el engranaje de la banda engrasado para una noche de máxima exigencia.

Destroyer llegó sin dar tregua, apenas dejando tiempo para asimilar lo que teníamos delante. PRIMAL FEAR había venido a jugar sus cartas desde el primer minuto y no parecía dispuesto a levantar el pie del acelerador.

Y entonces llegó otra de las grandes razones para disfrutar de esta banda: Ralph Scheepers. Su estado vocal resulta sencillamente demoledor. Allí donde otros cantantes pueden acusar el desgaste, especialmente en los registros más agudos y en esos gritos que exigen una técnica y una resistencia considerables, Ralph se crece. Su interpretación fue una demostración de potencia, control y entrega, manteniendo la intensidad sin perder ese sello vocal que lo convierte en una figura imprescindible del heavy metal europeo.

I Am the Primal Fear, uno de los temas más destacados de su último trabajo, dio paso a una sucesión de clásicos y descargas de alto voltaje. Final Embrace, Nuclear Fire y Rollercoaster pusieron a prueba la PA de la sala, que respondió a la perfección ante semejante despliegue de guitarras, batería y voces.

La noche seguía advancing sin conceder demasiadas pausas. Seven Seals y el riff oscuro y amenazador de King of Madness hicieron trabajar los cuellos de los asistentes, mientras la banda mantenía una intensidad que no daba señales de agotamiento.

En The Hunter, la guitarrista italo-cubana Thalia brilló con luz propia, dejando patente su personalidad y su capacidad para hacerse notar dentro de una formación de semejante calibre. Su aportación, junto con el trabajo del resto de músicos, contribuyó a mantener el nivel instrumental de una actuación que estaba funcionando como un mecanismo perfectamente ensamblado.

The End Is Near fue otro de los momentos destacados, antes de que la banda bajara ligeramente las revoluciones con Fighting the Darkness. La atmósfera cambió por completo: algunos asistentes recuperaron la tradición de los mecheros en alto, mientras las linternas de los teléfonos móviles aportaban su particular versión del siglo XXI. Una estampa que contrastaba con la contundencia de los temas anteriores y demostraba que PRIMAL FEAR también sabe manejar los tiempos, construir atmósferas y dar espacio a la emoción.

Pero la tregua duró lo justo.

Far Away, Chainbreaker y Metal Is Forever devolvieron a la sala a la velocidad de crucero. Esta última, convertida desde hace tiempo en una auténtica declaración de principios para los seguidores del grupo, fue el preludio de un breve descanso antes de afrontar el tramo final.

La reaparición con Angel in Black volvió a poner la maquinaria a pleno rendimiento. PRIMAL FEAR aceleró hasta el límite y dejó claro que todavía quedaba combustible en el depósito. Para cerrar, Running in the Dust puso el broche a una descarga de esas que justifican por sí solas una noche de conciertos.

La banda se despidió después de ofrecer un repertorio sólido, combinando material de su etapa más reciente con canciones que forman parte de su identidad. Heavy metal directo, poderoso y ejecutado con una precisión que dejó poco espacio para las objeciones.

Setlist

Intro

We Walk Without Fear

Destroyer

I Am the Primal Fear

Final Embrace

Nuclear Fire

Rollercoaster

Seven Seals

King of Madness

The Hunter

The End Is Near

Fighting the Darkness

Far Away

Chainbreaker

Metal Is Forever

Angel in Black

Running in the Dust

En definitiva, Madrid vivió una gran noche de heavy metal. ANKHARA defendió con dignidad su legado y sus treinta años de trayectoria, superando unas condiciones técnicas que no terminaron de hacer justicia a su actuación. PRIMAL FEAR, por su parte, ofreció una descarga contundente, con un Ralph Scheepers en un estado vocal impresionante y una banda que supo combinar potencia, precisión y experiencia.

Nos quedamos con las ganas de volver a recibirlos, esta vez con la esperanza de que su próxima visita llegue acompañada de nuevo material y otra oportunidad para disfrutar de su demoledor directo.

Porque, cuando una banda consigue que las guitarras golpeen, los estribillos se canten a pleno pulmón y los cuellos no encuentren descanso, queda poco más que añadir: el heavy metal sigue muy vivo.

Gracias a la promotora Get Rock por las facilidades para realizar nuestro trabajo y, como siempre, a todos los amigos y conocidos con los que pude compartir unos minutos de conversación antes, durante y después del concierto.

¡Nos vemos en la próxima descarga! ¡Larga vida al heavy metal!

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