Si el roce hace al cariño, el no roce produce desapego. Esto último es lo que justifica que aquel periodo que se presumía breve, se alargue. En esas, cada cual acomete nuevos proyectos por separado y sólo se unen de forma breve para la celebración del 15º aniversario de la fundación de Asfalto. Lo hacen con la grabación de «15 Años de Música», álbum que recoge nuevas versiones de sus clásicos y que se edita en 1987. Esta grabación reúne tanto a la formación anterior al 78 y a la que se origina a continuación.
Tal vez, como hubiera sido deseable por muchos, de esa colaboración no surge una gira de reunión que integre a ambas formaciones. Tampoco ningún promotor la propone. Es por ello que cada cual continúa a lo suyo.
Así las cosas, propiciada por el resurgir de la relación entre Laina, Jiménez y Castejón, se diseña la apertura de un proyecto de «divertimento» a través del que dar forma a un espectáculo basado en subir al escenario versiones de la música que les trajo a la música. Se bautiza la idea como: La Rockorquesta Sport Club, haciendo con ello alusión tanto al concepto como a la razón que les motiva a ponerlo en práctica. A esta idea se une Terry Barrios, el que fuera batería titular de Topo, junto a Jiménez y a Laina.
No hacen falta más de tres conciertos para que perciban que no es eso lo que la gente espera de ellos como músicos. El proyecto queda inmediatamente abortado.
Pero es así que, pese al fracaso, entre los cuatro músicos se reverdece el gusto por tocar juntos. Es entonces que se plantean hacer un nuevo disco con repertorio original. Tras pensarlo mucho, Castejón especialmente, se acepta que la idea retome la marca Asfalto. En 1990 se publica «Sólo Por Dinero», tal vez el álbum más ecléctico de cuantos ha firmado la banda. Parido por músicos que no se debitan con nada ni con nadie, es de ahí que la creatividad fluya libre, sin ataduras. Hay críticas buenas, las más, y otras no tanto; los más puristas no aceptan un cambio estilístico tan notorio. Y es que el contenido del disco se aleja del rock practicado por Asfalto en los 80, más duro, más guitarrero, situándose ahora más bien en la onda del mejor pop ilustrado que resurgirá en los años 90 en Europa. Son canciones bellas ejecutadas con la sabiduría y el buen gusto que los cuatro músicos atesoran. Se inician las giras. La formación se ve reforzada con el acreditado teclista, Miguel Ángel Collado.
Dos años viene a durar esta etapa que se frustra dramáticamente con el fallecimiento de Terry Barrios. Pero es justo en un concierto, homenajeando su memoria, que Enrique Cajide retorna junto a sus compañeros y la gente celebra ver sobre el escenario a la formación del primer L.P. ¿Cómo dejar pasar esa posibilidad para retomar la cosa por donde se dejó en el 78? Algo así debieron pensar los implicados.
Retour 93 es el nombre de la gira que se organiza ya retomada oficialmente la formación original. En ella se empiezan a tocar las nuevas composiciones en las que la banda está trabajando. En 1994 se publica «El Planeta de los Locos» un álbum que es aplaudido por unanimidad. Para muchos, no había retorno mejor para esta ya mítica formación. Alegría entre todos los componentes, se sienten orgullosos de haber realizado un gran trabajo.
Sin embargo, todo ese estado de ánimo, se frustra cuando, concierto a concierto, se testimonia que el público que acude a verles ya no es tan numeroso. Cuesta aceptar que, donde antes tocaban para mil, ahora a duras penas tocan para doscientos. Eso mina la moral. Cajide es el primero en desmarcarse y los demás tampoco se muestran con la suficiente voluntad de continuidad. Es como que todos asumen que el tiempo de Asfalto ya ha pasado. Se equivocan. La realidad es que la década de los ’90 está siendo catastrófica para el rock nacional. Hay una juventud nueva que tiene otras referencias. Toca aceptarlo, piensan. Asfalto concluye así su periplo acabándolo justo con los mismos integrantes con los que comenzó. Punto final.
Como consecuencia, Laina y Jiménez, retoman Topo y Castejón, por fin, se decide a ir por libre editando su primer disco en solitario. Cajide mete sus baquetas en un cajón. Para ellos, Asfalto, ya sólo es un buen recuerdo. Y así pasan algunos años, demasiados.
Ya dentro del siglo XXI, con el auge de internet y sus recién creadas redes sociales, se constata que la memoria de Asfalto, lejos de diluirse, se agranda. Cada uno de sus componentes, en ese tiempo, se halla envuelto en resolver su día a día, muchas veces en paralelo a la música. Castejón, propietario de una productora discográfica, ha editado ya dos discos bajo su nombre y, acompañado por Los Trípodes, sigue haciendo conciertos en los que, como no puede ser de otra forma, rescata grandes clásicos de Asfalto. En 2007 está a punto de lanzar un nuevo álbum, en esta ocasión, con la intención de desligarse de la carga de ser quién es y conocérsele por lo que se le conoce, opta por crear algo partiendo de cero que se pretende denominar «Arihan». Incluye a nuevos músicos con los que realiza la grabación y con ellos se propone girar.
Con el disco ya grabado y mezclado, una tarde le muestra el resultado a un buen amigo. Este le dice que cree haber escuchado el Asfalto del siglo XXI. Aquellas palabras le dejan pensando. Ello se une a la opinión generalizada que se manifiesta en las nuevas redes sociales, donde se hace mayoritario el deseo de que Asfalto abdique de la hibernación que se ha auto sometido desde el año 1995.
Al final Castejón acepta y «Utopía», que es el título del disco en cuestión, pasa a ser publicado bajo el nombre de Asfalto. No pudo haber una decisión más acertada. Los seguidores de la banda se alegran del regreso del nombre y vuelven a acudir a los conciertos, no tal vez como antaño, pero sí que hay una respuesta que supera a al de los realizados en los años 90. Deja testimonio del buen hacer de la formación el álbum «Al Fin Vivos» (2009), el primero grabado en directo en toda la historia de Asfalto.
A partir de 2008 se inicia una época brillante que nos sitúa en estos días. Con algún cambio que otro en las sucesivas formaciones, se llega a la actual, la cual ha protagonizado nuevos discos: «El Color de lo Invisible» (2014) «Crónicas de un Tiempo Raro» (2017) y «Sold Out» (2017) este último un directo, donde queda reflejada toda la potencia de una banda espectacular que ha sabido aportar mucho. Nadie duda que este Asfalto del siglo XXI no solo consigue actualizar y dar brillo al viejo repertorio, sino entregar nueva obra que, sin duda, subraya todos los rasgos que hicieron grande a la de sus predecesores.
Arturo García, Paul Castejón, Nacho de Lucas, Pablo Ruiz y, cómo no, Julio Castejón. Son los protagonistas del pasado inmediato, del presente fugaz y esperemos que, de un futuro siempre incierto, como es de suyo.