Los portugueses TRAVO publicaron el pasado 2 de octubre Wasteland, su cuarto álbum y el más pesado, físico y abrasivo de su trayectoria. Editado en España por Spinda Records, el disco convierte la ansiedad contemporánea y la sensación de colapso en una mezcla de pulsión, psicodelia, ruido e intensidad industrial.
Tras tres años girando sin pausa por Europa —incluyendo una sesión en KEXP en 2025—, TRAVO entró al estudio sin material completamente definido. Todo se compuso en poco más de un mes, bajo una presión que no solo aceleró el proceso, sino que acabó formando parte del propio carácter del disco.
“El disco se escribió en un periodo muy corto, con mucha tensión interna. Esa sensación de urgencia acabó marcando completamente su carácter.”
Esa tensión atraviesa Wasteland: control y colapso, necesidad de avanzar e imposibilidad de estabilizarse. El álbum se adentra en la ansiedad contemporánea —tecno-paranoia, desconexión, distopía emocional— y encuentra una referencia conceptual en la fragmentación de The Waste Land de T. S. Eliot.
“Nos interesaba esa sensación de mundo partido en piezas que ya no encajan del todo.”
Esa misma presión se convierte en sonido. TRAVO empuja su propuesta hacia un territorio más industrial y abrasivo sin abandonar el pulso psicodélico que siempre ha definido su identidad. Los riffs se vuelven más duros y repetitivos, las estructuras alternan estallidos de velocidad con pasajes que parecen hundirse sobre sí mismos, y las voces y sintetizadores amplifican la sensación de inestabilidad.
“No hay espacio para respirar de la misma forma que antes.”
La nueva etapa quedó anticipada por tres singles: Burial, Wasteland y Decipher. Tres adelantos que muestran diferentes caras de un disco que lleva la propuesta de TRAVO hacia un territorio más físico, oscuro y expansivo.
En España y Portugal, Wasteland cuenta con una edición exclusiva limitada a 300 copias en vinilo rojo transparente de 180 gramos de la mano de Spinda Records y gig.ROCKS!, bajo licencia del sello británico Fuzz Club.
El álbum fue grabado en ARDA Recorders (Oporto) junto a Jaime Gomez Arellano, responsable de la grabación, producción, mezcla y masterización. El artwork del disco corre a cargo de David Costa.

