Que BLAZE BAILEY le tiene afecto a Sevilla quedó latente en esta pasada noche del sábado 25 de octubre.
Fueron más de una vez las veces que nos lo hizo saber, recordando su actuación en el Velódromo de Dos Hermanas allá por 1995, como cantante de IRON MAIDEN en la gira de The X Factor. Pero este afecto no fue el motivo por el que nos ofrecieran un magnífico concierto. Motivo solo hubo uno; es un tipo que vive por y para lo que hace, que necesita el calor del público en directo y que lo logra provocando la interacción y la complicidad del mismo.
30 años dan para mucho y a Blaze le ha dado para editar la friolera de 21 discos entre directos, de estudio y demás, realizar sus respectivas giras y ganarse de esta forma el respeto como artista que no tuviera reconocido por cierto sector del público fan de Maiden, que no aceptaron ni dieron valor a su aportación en la mítica banda inglesa. Sin entrar a valorar todo eso, lo cierto es que Blaze es un magnífico cantante, que domina la afinación con una facilidad insultante y con unas cualidades que más quisieran otros muchos de renombre en cuanto a respiración y potencia.
Una simple muestra de esto que digo, es que era el único de los que estaban en el escenario que no sudaba. Creo que podría haber estado 3 días cantando sin coscarse… Y si a todo esto se le suma que se preocupa por sus fans y lo demuestra con un meet & greet de dos horas, fotografiándose con “tó quisqui” y firmando autógrafos como un descosido, no puede uno hacer otra cosa que rendirse ante esa prueba de sencillez y honestidad.


