Crónica: DEEP PURPLE + JAYLER en Madrid: una cita con los padres del rock y el futuro del hard rock

JAYLER demostraron que la llama del rock sigue viva, mientras DEEP PURPLE volvieron a recordarnos por qué su nombre ocupa un lugar privilegiado en la historia de la música.

Hay conciertos que se disfrutan y conciertos que se viven con una emoción especial. Cuando hablamos de DEEP PURPLE, hablamos de una de esas bandas que han escrito algunas de las páginas más importantes de la historia del rock. Por eso, su regreso a Madrid, con su nuevo disco Splat bajo el brazo y acompañados por la joven formación británica JAYLER, era una cita marcada en rojo en el calendario.

Con todos estos ingredientes, pusimos rumbo al Palacio de los Deportes, hoy Movistar Arena, porque los tiempos cambian y los patrocinios también, pero lo que permanece intacto es la pasión por el rock and roll. En mi caso, además, había un aliciente añadido: la enorme ilusión de poder fotografiar con mi cámara a auténticas leyendas, músicos que llevan décadas haciendo historia y cuyo legado forma parte de la banda sonora de varias generaciones.

Una vez dentro de este recinto emblemático de Madrid, nos preparamos para disfrutar de la descarga de JAYLER. Desde Inglaterra llegaba esta joven banda, con una actitud que muchos grupos veteranos ya quisieran para sí mismos y un sonido que nos transportaba directamente a los años setenta, cuando las guitarras mandaban y el rock se construía a base de personalidad, energía y canciones.

Con Down Below arrancaron su actuación y enseguida consiguieron captar nuestra atención. Su propuesta no tardó en convencer a buena parte de los aproximadamente 3.000 asistentes que se encontraban en el recinto. Y conviene detenerse aquí: esa costumbre de ignorar a las bandas invitadas daría para un artículo aparte. Quien acude a un concierto debería recordar que, detrás de cada telonero, hay músicos que también merecen ser escuchados.

The Getaway y No Woman nos llevaron de lleno a ese universo setentero en el que LED ZEPPELIN dejaron una huella imborrable. JAYLER no escondían sus influencias, pero lo importante es que las interpretaban con convicción y una personalidad que invita a seguirles la pista.

Uno de los momentos más llamativos llegó cuando James, su vocalista, cogió la guitarra y se marcó un solo cerca del público. Un gesto que resume muy bien la actitud de una banda que no se limita a reproducir sonidos del pasado, sino que quiere hacerlos suyos sobre el escenario.

Con Alectrona y Riverboat Queen, la conexión con los asistentes fue creciendo. Los británicos se estaban ganando al público a base de canciones, entrega y buen hacer, demostrando que el hard rock clásico todavía tiene mucho que decir cuando cae en manos de músicos jóvenes con ganas de comerse el mundo.

Need Your Love y Over the Mountain mantuvieron el nivel antes de llegar a The Rinsk, tema con el que se permitieron incluir un fragmento de War Pigs, el inmortal clásico de BLACK SABBATH. Un guiño que terminó de redondear una actuación en la que las raíces del rock duro estuvieron muy presentes.

JAYLER se despidieron de Madrid agradeciendo el calor recibido. Por mi parte, me quedé con la sensación de haber descubierto una banda a la que merece la pena seguir de cerca. Si mantienen esta energía y continúan desarrollando su propio sonido, tienen argumentos para convertirse en uno de los nombres interesantes de la nueva generación del hard rock.

Ojalá volvamos a tenerlos pronto por nuestro país, esta vez con más público dispuesto a descubrir lo que pueden ofrecer.

Setlist

Setlist

Down Below

The Getaway

No Woman

Alectrona

Riverboat Queen

Need Your Love

Over the Mountain

The Rinsk

Tras retirar el equipo de JAYLER, el escenario fue preparándose para el plato fuerte de la noche. Y allí estaba, imponente, la mítica batería de Ian Paice, toda una declaración de intenciones para quienes sabemos lo que significa el nombre de DEEP PURPLE.

Mientras la enorme pantalla del escenario proyectaba una introducción visual que recorría la historia de la banda, la expectación iba creciendo. Entonces llegó el momento: las primeras notas de Highway Star pusieron en marcha la maquinaria púrpura.

¿Qué más podía pedir? Tenía a escasos metros de mi cámara a una de las grandes instituciones del rock duro, intentando hacer mi trabajo como fotógrafo mientras disfrutaba de cada instante. Porque hay noches en las que el fotógrafo debe estar pendiente del encuadre, de las luces y del momento exacto, pero también es imposible dejar de lado al fan que lleva dentro.

Y allí estaba yo, disparando y disfrutando, consciente de que estaba viviendo una de esas experiencias que cualquier amante del rock debería poder experimentar al menos una vez en la vida.

La descarga continuó con A Bit on the Side e Into the Fire, antes de dar paso a un solo de guitarra que preparó el terreno para Arrogant Boy, sencillo de su nueva etapa discográfica. Después llegó Diablo, demostrando que DEEP PURPLE no viven únicamente de su glorioso pasado, sino que siguen defendiendo su material más reciente dentro de un repertorio que combina distintas épocas de su trayectoria.

Y entonces llegó el turno de Don Airey. El maestro de los teclados tomó el protagonismo con el primero de sus solos, desatando la respuesta de los asistentes. En una banda como DEEP PURPLE, el órgano Hammond no es un simple instrumento de acompañamiento: es una parte fundamental de su identidad. Ese diálogo entre teclados y guitarras, esa manera de construir tensión y desembocar en una explosión sonora, forma parte del ADN del grupo.

Las notas que dieron paso a Lazy provocaron una nueva ovación. Otro clásico, otra oportunidad para disfrutar de una banda que ha sabido convertir su lenguaje musical en algo reconocible desde los primeros compases.

Con Sometimes I Feel Like Screaming regresamos a una etapa más reciente de su discografía, antes de continuar con Sacred Land y Lazy Sod, esta última perteneciente a su nuevo álbum, Splat. El repertorio iba alternando épocas y mostrando que el grupo todavía encuentra espacio para sus nuevas composiciones sin renunciar a las canciones que lo convirtieron en leyenda.

Pero, claro, cuando tienes delante a DEEP PURPLE, sabes que todavía quedan cartuchos de los que hacen historia.

Un nuevo solo de teclado nos condujo hasta las inconfundibles notas del Hammond. Bastaron unos instantes para que el público reconociera Perfect Strangers, uno de los grandes himnos de su regreso en los años ochenta. La respuesta fue inmediata y la fiesta continuó con Space Truckin’, una de esas piezas que parecen diseñadas para poner a prueba la resistencia de cualquier escenario.

Y entonces llegó ESE momento.

El riff.

Ese riff que pertenece a la historia universal del rock y que no necesita presentación. Comenzaron a sonar las notas de Smoke on the Water y el recinto entero pareció ponerse de acuerdo. Da igual la edad, los años que lleves escuchando rock o cuántos conciertos hayas visto: hay canciones que forman parte de nuestra memoria colectiva, y esta es una de ellas.

El riff de Ritchie Blackmore, convertido ya en patrimonio del rock, volvió a demostrar su poder. Es imposible escuchar esas notas y no reconocerlas. Hasta quienes no sabrían decirte el nombre de la banda conocen esa melodía, ese estribillo y esa guitarra que han inspirado a generaciones enteras a coger un instrumento y empezar a tocar.

Para un fan del hard rock clásico, vivir ese instante frente a DEEP PURPLE tiene algo especial. No se trata solamente de escuchar una canción famosa, sino de estar delante de quienes contribuyeron a construir los cimientos sobre los que tantas bandas levantaron después su sonido.

Tras semejante descarga, Guinnesis nos condujo hacia la recta final. Aún quedaban dos clásicos para poner el broche a la noche: Hush y Black Night.

Con Hush, DEEP PURPLE recuperaron ese espíritu directo y contagioso que forma parte de sus primeras grabaciones, mientras que Black Night puso el punto final a la actuación con el público entregado a sus ídolos.

Madrid había disfrutado de una nueva visita de una banda irrepetible, de esas que no necesitan demostrar nada a estas alturas, pero que siguen subiéndose al escenario para defender su música y mantener vivo un legado que atraviesa generaciones.

Setlist

Highway Star

A Bit on the Side

Into the Fire

Guitar Solo

Arrogant Boy

Diablo

Keyboard Solo 1

Lazy

Sometimes I Feel Like Screaming

Sacred Land

Lazy Sod

Keyboard Solo 2

Perfect Strangers

Space Truckin’

Smoke on the Water

Guinnesis

Hush

Black Night

Al final, me quedo con dos sensaciones muy distintas, pero igualmente gratificantes. Por un lado, el privilegio de haber podido fotografiar a DEEP PURPLE, una de esas bandas que forman parte de la historia viva del rock y que tenía muchas ganas de capturar con mi cámara. Por otro, la agradable sorpresa de descubrir a JAYLER, una formación joven que demuestra que el hard rock clásico no es solamente un recuerdo de los años setenta, sino una influencia que sigue encontrando nuevas formas de expresarse.

DEEP PURPLE nos regalaron una noche de riffs, teclados, grandes canciones y recuerdos. JAYLER nos dejaron una promesa de futuro. Y entre ambas actuaciones quedó patente algo que los seguidores del rock sabemos desde hace mucho tiempo: mientras existan músicos dispuestos a defender esta música con pasión, habrá guitarras que hagan vibrar los escenarios.

Poder decir que he visto a DEEP PURPLE al menos una vez en la vida es algo que me llevo conmigo. Y si eres amante del rock, mi recomendación es clara: no dejes pasar la oportunidad de ver en directo a las bandas que han construido su historia. Escuchar sus discos es una cosa; tenerlas delante, sentir cómo suenan esos clásicos y comprobar cómo responden las canciones sobre un escenario es otra muy diferente.

Porque el rock no se explica solamente con palabras. Se escucha, se siente y, cuando tienes la cámara preparada frente a tus ídolos, también se inmortaliza.

Gracias a Get Rock y, especialmente, a Ana Laballo, por el excelente trato recibido y por facilitarnos las mejores condiciones posibles para realizar nuestro trabajo.

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