Acudimos el sábado al Teatro CajaGranada para asistir a la puesta de largo de Ruina, amor y navaja, el nuevo trabajo de FAUSTO TARANTO.
Desde hace meses teníamos marcada en rojo esta fecha, rojo sangre, líquido tan repetido en las letras de FAUSTO TARANTO. Y es, no con sorpresa, sino con enorme alegría, ver que el Teatro CajaGranada muestra un aforo digno de las mejores noches del recinto. No me atrevo a hacer una estimación, pero más de dos tercios lleno.
El público congregado demuestra que no está aquí para hacer el paripé, la mayoría con camiseta de la banda de cualquier época. Cruzamos entre los asistentes a músicos de otras bandas de Granada que no han querido perderse el alumbramiento en directo de ese nuevo trabajo.
Personalmente, me encuentro nervioso; la espera se me hace eterna esperando volver a vibrar con FAUSTO TARANTO, quien, y es parte de su arte, invita a sentir y vivir su música.





