Crónica: GEOFF TATE + OGMA + JAMES KEEGAN (Sala Custom – Sevilla – 19/06/26)

La mayoría de los que disfrutamos y nos cogió de lleno el rock de los 80, teníamos señalado este concierto en el calendario desde que se hizo pública la gira. O eso pensaba yo, ya que la afluencia de público, tratándose de quien se trataba como cabeza de cartel, fue muy triste. Cualquiera de los que, como yo, sentimos una admiración máxima como músico y cantante hacia GEOFF TATE, opinaríamos que un show como el que venía a presentarnos en Sevilla requeriría al menos de tres noches de lleno absoluto en la sala Custom para dejar satisfechos a sus seguidores. Pero las cosas son como son y no termino de entender, por más años que pasen, que hace más de diez años vi a QUEENSRŸCHE en otra sala andaluza acompañado de 100 personas (¿?) y ahora ¾ de lo mismo.

Todo esto lo digo porque coincidir con tanta gente en calificar Operation: Mindcrime como uno de los mejores discos de la historia del metal, sólo me ha pasado con dos o tres discos más de otras tantas bandas y, sin embargo, la respuesta del público no acompaña con esa supuesta valoración. Pero bueno, peor para quien se lo perdió por pasotismo. Se perdió un concierto espectacular y no lo digo solo por lo que se interpretó sino por cómo se interpretó desde el principio hasta el final.

Y para abrir el cartel venía el cantante irlandés JAMES KEEGAN, al que por problemas logísticos no tuve la fortuna de ver y escuchar. El caso es que su actuación ni llegó a la media hora, en la que acompañado de su guitarra acústica presentó, a la escasa audiencia hasta ese momento, algunos de sus temas. Una aportación un tanto extraña por el estilo de lo que conformaba el resto del cartel, aunque si se trata de música de verdad y bien interpretada, siempre tendrá cabida y una respuesta acorde entre el público rockero.

Y llegó el turno de OGMA, también irlandeses (quizás GEOFF tenga un vínculo con ese país porque no creo que sea casualidad…) que con su rock clásico pero moderno, algo que se lleva haciendo toda la vida y es una fórmula que nunca falla, lograron en su algo más de media hora de actuación (si no recuerdo mal) ambientar a un público que venía con unas ganas inmensas de pasárselo bien, sabiendo perfectamente que lo que estaba por venir después podría ser, como así fue, algo digno de recordar. El grueso del grupo acompaña a TATE en esta gira, al que posteriormente se le suman otro guitarra más, una teclista-vocalista y otro batería distinto.

Eso sí, en su corto repertorio incluían un par de versiones de esas fuentes de las que han bebido sin ninguna duda: Jailbreak de THIN LIZZY y All Right Now de FREE, junto con los temas de ese EP que tienen editado hasta la fecha, con los títulos de Keep Movin’, Enslaved (un temazo donde los haya), Uagineas y A New Day. El guitarrista DJ O’Sullivan fue quien llevó la voz cantante, aunque delegara el micro en el otro guitarra, James Brown, en uno de los temas. Lograron su cometido sin esforzarse y sobre todo pasándoselo en grande, algo que saltaba a la vista por las risas, saltos y semipiruetas que se marcaron durante la actuación, especialmente por parte del bajista Jimmy Wynem, que junto con Colin Frecknell a la batería se encargaban de la base rítmica.

Y como sabemos que la puntualidad británica no es como la irlandesa, pasados unos 45 minutos de la hora prevista comenzó el concierto al que todos los presentes en la sala habíamos ido a presenciar

Se respiraba la expectación y el ambiente de optimismo que igualmente se reflejaba en las caras y los comentarios de cualquiera con los que me cruzaba. La mítica intro de I Remember Now (intro de intros) y Anarchy-X disparan los decibelios que en la sala provocan los gritos de júbilo del público, mientras se abren paso los acordes de Revolution Calling, provocando que dichos decibelios vayan in crescendo y aumenten aún más con la aparición en escena de GEOFF, con gafas de sol y sombrero para asaltar el tema pleno, sobrado y llenando el escenario con su presencia e interpretación. En la escena metalera hay cantantes que solo con su presencia física abarcan más tablas que lo que un grupo de góspel, y uno de ellos sin duda es Geoof Tate, que desde el primer minuto nos demostró que venía dispuesto a darlo todo. Teníamos delante de nosotros a uno de los mejores cantantes de metal que han existido (en el top 10 de cualquiera creo que entraría) y la suerte no era esa, la suerte era que íbamos a presenciar a sus 67 años una masterclass de interpretación sobre las tablas (que no todo es cantar), logrado y trabajado porque, al vivir por y para la música, ha cuidado esas cualidades increíbles que la naturaleza le concedió para poder subirse a los escenarios tan dignamente como hace casi 40 años.

Operation: Mindcrime, Speak, Spreading the Disease… van cayendo uno tras uno los temas de aquella joya conceptual atemporal y no salgo de mi asombro de cómo no atisbo ni un ápice de diferencia en la interpretación de los temas. Mientras que James Brown y Amaury Altmayer hacen las veces de Chris DeGarmo y Michael Wilton, apoyados en rítmicas por DJ O’Sullivan, Jimmy Wynem emulaba a Eddie Jackson al bajo, Michele Panepinto a Scott Rockenfield tras los parches y Clodagh McCarthy como Pamela Moore, aunque siendo fieles a la realidad, sólo en el caso de Clodagh difería bastante tanto en voz como en puesta en escena con la rubia de Seattle.

Tras The Mission, llega un esperado momento, que no es otro que precisamente la interpretación de Geoff junto a Clodagh de Suite Sister Mary, que dejando a un lado las diferencias, resuelven manteniendo el nivel de la actuación. Hay que decir que uno de los dos «peros» que tuvo el show fue que la voz de Clodagh no se escuchó al mismo nivel que la del cantante, quedando pequeñas lagunas en su interpretación que no llegaban con nitidez a nuestros oídos. The Needle Lies nos emboba de nuevo con la interpretación y la voz de Geoff, y Electric Requiem, que se cuela como nexo de unión, da paso a Breaking the Silence, en la que los coros de la banda arropan magníficamente a Tate…

Estamos llegando al final del disco, aunque no al final del concierto, lo sabemos, pero lo estamos disfrutando tanto que yo, al menos, al ver venir ese final no puedo evitar sentirme mal porque desearía que aquello durase el doble. I Don’t Believe in Love, uno de los dos singles que editaron allá por el 88, hace enardecer la sala. Creo que todos los que estamos presenciando ese maravilloso espectáculo nos sentimos en una nube, rememorando viejos tiempos y sintiéndonos afortunados de poder vivir una noche tan mágica, casi 40 años después de haber escuchado aquel disco por primera vez…

Waiting for 22 nos devuelve al meollo de la actuación, porque así es como hay que llamar a lo que estábamos presenciando, y My Empty Room, que ya tenemos asociada mentalmente con las guitarras que le siguen de inmediato, nos abre los ojos como platos para no perder nada de lo que ocurre en el escenario, cuando nuestros labios, al poco, están susurrando y otros muchos gritando a viva voz ese estribillo memorable: «…And I raise my head and stare into the eyes of a stranger…».

Memorable, ese es el calificativo. Personalmente pienso que no exagero cuando digo esto. Pocos conciertos de los muchísimos a los que he asistido me han llenado musical y emocionalmente, y debo decir algo más al respecto. He podido ver a QUEENSRŸCHE en directo en dos ocasiones (por desgracia, ya sin DeGarmo) y la segunda de ellas, en Granada, el show se centraba también en Operation: Mindcrime, pues se cumplían 20 años de su lanzamiento, y a los pocos afortunados que fuimos nos ocurrió exactamente lo mismo que ahora en Sevilla. No queríamos que se acabara ese concierto… Evidentemente, el peso y la calidad de ese álbum es y será indiscutible y de los TOP 5 en conceptuales del rock, pero si no se acompaña de una interpretación y puesta en escena adecuada y como debe ser, no te sacude por dentro de la misma manera.

En aquella ocasión en Granada fue incluso mejor porque, además de contar con Pamela Moore, voz femenina de Mary en el disco, la puesta en escena contó con decorados escénicos y actores que participaban mientras discurrían los temas. Esta vez en Sevilla existían ciertas limitaciones al respecto y la ausencia significativa de la vocalista norteamericana, pero la demostración de profesionalidad de Geoff y que siga manteniendo ese estado vocal para dar lo mejor de sí, hizo que también se nos moviesen muchas cosas por dentro. El disco ya había sido interpretado pero aún quedaban cosas… ¡y qué cosas!

Sin retirarse del escenario, como si los propios músicos no quisieran perder esa conexión con el público, presentaron el tema The Answer, uno de los dos temas que sonaron de Geoff Tate: Operation Mindcrime y que, dicho sea de paso, tiene un poso muy Operation: Mindcrime (me refiero al tema) con un rollo rapero similar, recordándome también a The Mission en ciertos pasajes de guitarra…

Y después de esto, señoras y señores, venía otro clásico inmortal de la banda de Seattle. Empire retumbó en la sala andaluza y en nuestros pechos y pudimos ver a Geoff al límite, pero resolviendo de forma extraordinaria la bien jodida papeleta de cantar un tema así.

Lo que venía detrás tampoco iba a ser moco de pavo, como se suele decir, en términos técnicos y vocales sobre todo. Jet City Woman, single de aquel magnífico Empire, fue el otro de los dos «peros» que nombré al principio de mi crónica, aunque este en sí es más perdonable incluso, y es que me dio la sensación de que al final del tema tiraron de samplers para rematar unas voces a las que ningún ser humano puede reproducir en directo a no ser que venga en realidad de otra galaxia o planeta, y recordemos que Tate nació, si nadie demuestra lo contrario, en el nuestro.

Como momentánea despedida del escenario llegó el tema más longevo de QUEENSRŸCHE de los que sonaron esa noche. Take Hold of the Flame, tema que solventó bien Geoff antes de retirarse por unos minutos del escenario junto a la banda al completo.

Para la vuelta nos tenían reservado un trío ganador, empezando por Do You Still Believe?, extraído de su proyecto, que junto a Clodagh interpretaron desde el centro del escenario y en el que tanto las melodías de guitarra como el piano cobran una especial importancia en la ambientación de la historia.

Luego, sabiendo de la importancia, la elegancia y la magnificencia de la canción que venía a continuación, la presentó así, elocuentemente, y ante nosotros, de la guitarra de James Brown comenzaron a sonar los acordes del baladón por excelencia: Silent Lucidity. Sin duda, uno de los momentos álgidos de la noche, ¡aunque tuvo tantos! Sin duda, otra obra maestra que perdurará en el tiempo pero que parece sumergirnos en otra dimensión escuchándola así, como esa noche…

Suele decirse que después de la tempestad… Pero en este caso fue al contrario, y tras esta maravillosa calma en la que nos sentimos imbuidos todos, el broche final que nos tenían reservado no era otra que Queen of the Reich, con el que Geoff volvió a dar el do de pecho, uno de tantos que dio esa noche en la que Sevilla fue una de las ciudades más afortunadas del mundo por haber sido incluida como destino de esta gira que quedará en el recuerdo de los que asistimos como uno de los conciertos más memorables de los que hemos visto.

Y casi para terminar, un par de cosas. Algo personal que no puedo dejar pasar por alto por lo que me recuerda y me transmite. Aunque en este caso solo puedo referirme a ello como el sonido que salió de ella, para acordarme de Beni, batería, técnico de sonido y amigo (sobre todo), que sentía especial predilección por Scott Rockenfield y su forma de tocar la batería, la cual tuvo la suerte (Scott, no Beni, mucho cuidado…) de sonorizar en, al menos, una ocasión.

Y la última cosa, para mi «Queen’s Reich» especial, que lo es, y mucho. Seguimos sumando momentos únicos y para recordar…

Tal y como ocurrió aquella vez en Granada, esta noche del 19 de junio de 2026 no quería que acabase, pero entendí que los chavales tenían que descansar y que Geoff, repito, es de este planeta y debe seguir cuidándose para seguir regalando conciertos tan magníficos como este.

¡Gracias, Tate!

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