Cuatro curiosidades del arte y una canción

Esta semana los mini Contadores, crayones en mano han montado una rebelión en casa y a La Contadora tan sólo le ha quedado tiempo para ilustraros con unas píldoras de Arte ¡menos da una piedra!

Claude Monet pudo dedicarse a la pintura porque le tocó la lotería.

Todos conocen a Claude Monet, excepcional pintor impresionista famoso por sus nenúfares, sus paisajes en serie con distinta iluminación. Pero su virtuosidad con el pincel nada tenía que ver con la bonanza económica.

Así, parte de su carrera artística, Monet vivió en la pobreza. Sus obras, al igual que las obras de otros artistas que no se adherían al estilo clásico preferido por el público, fueron ignoradas por los compradores en su momento. Vamos, no podía vivir de su arte.

Pero en ocasiones la ventura sonríe a los valientes y un golpe de suerte en 1891, le hizo ganar 100.000 francos en la lotería francesa. Claude Monet se hizo independiente financieramente y pudo vivir como quería. Lo hizo vagando y pintando el campo francés, ¡oh la la!

Además, también influyeron otros factores, con el auge económico después de la guerra franco-prusiana de 1871 los precios subieron, e incluso las obras de artistas impresionistas consiguieron precios altos de forma sorpresiva. El mercader de arte Paul Durand-Ruel, quien conoció a Monet durante su estadía en Londres, compró por muchos años obras de Monet y otros artistas rechazados por la crítica. No pagaba mucho, pero esos ingresos regulares le permitieron a Monet llevar una vida financieramente segura. 

A partir de 1873 Durand-Ruel tuvo que restringir su apoyo a los artistas impresionistas debido a una fuerte crisis económica en Francia, que afectó el mercado de arte. La caída en los precios fue especialmente fuerte en las obras de tipo impresionista. Es así como en 1874 Ernest Hoschedé pudo comprar la pintura Impresión, sol naciente por 800 francos, pero en la subsecuente subasta forzada por la bancarrota, en 1877, la obra alcanzó tan solo un precio 200 francos. Esta subasta documenta claramente la caída en los precios de obras de los artistas impresionistas. La situación económica de Monet empeoró nuevamente. 

A fines de 1878 Monet dijo al respecto: «No soy un principiante, y es terrible a mi edad estar en esta situación, teniendo que mendigar y molestar a los compradores». La situación de Monet no mejoró hasta que se mudó a Giverny, cuando Durand-Ruel pudo reiniciar su apoyo a los impresionistas. 

La CIA fomentó el auge del expresionismo abstracto

El expresionismo abstracto fue un movimiento pictórico surgido dentro de la abstracción con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Tras estos terribles acontecimientos siguió un periodo de lógica incertidumbre y de cuestionamiento de la moral humana.

Tremendos dramas sirvieron de “caldo de cultivo” para la proliferación de obras de arte que incluían formas de creación desgarradas en las que quedaba a un lado el goce estético tal y como se entendía hasta entonces. 

Se considera el primer movimiento genuinamente estadounidense y se dice por ello que incluso fue directamente financiado por la CIA en el contexto de la Guerra Fría. Estados Unidos (Nueva York en realidad) había sustituido a París como capital artística y los expresionistas abstractos cogieron el testigo de la vanguardia. El país, líder ahora del mundo libre, necesitaba enarbolar la bandera de un arte propio que liderara el arte occidental. Y qué mejor que un arte individual cuya principal característica es la libertad.

De hecho se rumorea por los mentideros neoyorkinos que el expresionismo abstracto de Jackson Pollock fue aupado por la CIA, porque temían que los movimientos intelectuales de Europa –cubismo, futurismo, expresionismo, etc.– continuaran acercándose al comunismo. El expresionismo abstracto de Pollock era ideal para enfrentarlo al muralismo soviético y, de alguna forma, representaba los ideales de libertad. Es más, la conexión con la CIA ha sido admitida por uno de sus promotores, el hoy retirado agente de la agencia Donald Jameson.

Picasso grafiteó una sirena muy comunista en Varsovía

Existen varias versiones sobre la leyenda de la Sirenita de Varsovia, la más popular cuenta que la sirena nadó desde el mar Báltico hasta la ciudad a través del río Vístula, y llegó a las cercanías de lo que hoy se conoce como la Ciudad Vieja, cuando salió a tierra para descansar, se enamoró del lugar y decidió quedarse. Al poco tiempo los pescadores de la zona notaron que alguien agitaba las olas del río, enredaba las redes y liberaba los peces de las nasas; decidieron saldar cuentas con el intruso, pero al oír el misterioso y bello canto de la sirena, quedaron encantados por la belleza de aquel ser mitad pez mitad mujer.

Cuando la noticia llegó a oídos de un rico comerciante, quien no tardó mucho en pensar cuánto dinero podría ganar, mostrando a este ser misterioso por las ferias. Así fue como con artimañas logró capturar a la sirena, encerrándola en un cobertizo sin acceso al agua. Un pescador escuchó el llanto de la sirena y con ayuda de algunos amigos, la puso en libertad. En señal de gratitud la sirena prometió a sus liberadores que en caso de necesidad ellos también podrían contar con su ayuda. Y desde entonces la Sirenita de Varsovia, armada con una espada y un escudo, defiende a la ciudad y a sus habitantes.

Después de tan evocadora historia, tenemos a nuestro artista malagueño de camiseta rayada; Pablo Picasso, quien cuando tenía 65 años viajó en avión por primera vez en su vida, para participar de un congreso pacifista en Varsovia en el año 1948.

De visita a un barrio en construcción en los suburbios de la ciudad, vio en medio de los escombros grandes bloques blancos que se secaban al sol, se le explicó que se trataba de bloques cocidos en el lugar con trozos de ladrillos rotos. Como faltaban camiones para limpiar la ciudad de los escombros, habían encontrado ese método de utilizar las ruinas como material de construcción. Esta metamorfosis de los escombros agradó mucho a Picasso, pues se correspondía con el propósito que animaba a sus trabajos, de pronto, como atraído por esas vastas superficies planas, Picasso trepó a un banquito que estaba contra la pared, sacó un carbón y se puso a dibujar, rápidamente y antes que quienes estaban presentes se hubieran recobrado del estupor, se vio sobre la pared el cuerpo voluminoso de una mujer- pescado con abundante cabellera, el mango de la espada rota de la sirena se había transformado en martillo… puso su firma y una fecha 4 de setiembre de 1948.

Luego de finalizada la construcción del complejo de viviendas, el apartamento donde se encontraba la pintura de la sirena, fue habitado por una joven pareja que soportó muy mal la presencia de turistas que deseaban ver la obra del español, durante dos años la sirena fue cubierta con un cortinado a la manera de telón que descorrían solamente cuando se presentaban visitantes. Cinco años después, los propietarios molestos por la inoportuna presencia del dibujo sobre su cama consiguieron de la administración de la ciudad el permiso para volver a pintar la pared (sería todo lo artista internacional que quieras, pero Darling, el descanso es sagrado).

Los dieciséis placeres i modi (Las maneras)

I Modi (Las maneras), también conocido como Los dieciséis placeres o bajo el título en latín De omnibus Veneris Schematibus, es un famoso libro erótico de la época renacentista italiana que contiene grabados de escenas explícitas de parejas en posiciones sexuales (vamos, me río del Kamasutra) 

La edición original fue creada por el grabador Marcantonio Raimondi, basada en una serie de pinturas eróticas que Giulio Romano realizó para el nuevo Palacio del Té, en Mantua, por encargo de Federico II Gonzaga. Parece que la edición original, publicada en 1524, fue completamente destruida por la Iglesia católica (aguafiestas), aunque han sobrevivido fragmentos de una edición posterior. 

La segunda edición, publicada en 1527, estaba acompañada de sonetos escritos por Pietro Aretino que describían los actos sexuales mostrados. Las ilustraciones originales fueron copiadas probablemente por Agostino Carracci, que es la versión que sobrevive. 

En 2008 la Editorial Siruela publicó el libro Los Modi y los sonetos lujuriosos, que reúne los versos de Aretino y algunas de las imágenes que subsisten (en octubre es mi cumpleaños, por cierto). 

Y una Canción: The Ride of the Valkyries de DOMINE

Un vínculo que ha existido tradicionalmente entre la pintura y la música ha sido las portadas de los álbumes. Algunas llegaron a contar con obras originales de autores renombrados, como la que Dalí diseñó para su amigo Jackie Gleason en 1955. Pero lo habitual ha sido siempre aprovechar alguna pintura ya existente para ponerle encima el nombre del grupo y el título. Por ejemplo los grandes éxitos publicados en 1977 por BLACK SABBATH con la imagen de El triunfo de la muerte, de Pieter Brueghel el Viejo o Åsgårdsreien de Peter Nicolai Arbo para un álbum del grupo de metal nórdico BATHORY, con sus valquirias cabalgando los cielos. Muy similar por cierto al cuadro The Ride Of The Valkyries de William T. Maud, que junto a la célebre ópera sirvió a la banda italiana DOMINE como referencia para la canción del mismo título, más heavy ya no se puede ser. 

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