Dánae y la interpretación de la lluvia dorada por Klimt

“Zeus no era más que un niño caprichoso, con una imaginación infinita y un deseo sexual que no abarcaba el cosmos. Si te elegía, al menos tenías la seguridad de disfrutar del viaje, pues pocos amantes generosos como él han salido del Olimpo”

(Falsas memorias de Hera. – La Contadora de Imágenes)

Del amplio abanico de pintores modernistas, sin lugar a duda, Gustav Klimt es el máximo exponente de la sensualidad más explícita. Pocos autores han sabido reflejar con soberbia el rictus extasiado que deja el orgasmo en el semblante de la mujer. Siendo la mujer uno de los temas más recurrentes de Klimt, resulta lógico que el artista representase muchas de las facetas del carácter femenino, aunque sentía especial predilección por un tipo de mujer agresiva y dominante que podría identificarse con el modelo icónico de la “femme fatale” (entendéis ahora mi predilección por el).

Conocido popularmente por la obra reproducida hasta la extenuación El beso, sin embargo, me atrevo a decir que la obra más erótica del maestro del dorado es Dánae, su obra de 1907. Antes de comenzar a aventuraros por su mundo de simbolismo y cálida luz dorada dejadme que os recomiende visitar, al menos una vez en la vida, la Galería Belvedere. En ella tendréis la maravillosa experiencia de disfrutar en persona El beso. En mi caso, es la primera vez que se me eriza la piel al estar frente a una obra pictórica y no os exagero cuando os comento que quien por aquel entonces disfrutaba conmigo de nuestra “luna de miel” tuvo que llevarme a rastras de la sala después de 10 minutos noqueada ante tremenda belleza. Ese día entendí los efectos del denominado “Síndrome de Stendhal”.

La obra Dánae es un claro ejemplo de simbolismo que representa la sexualidad femenina en el personaje mitológico griego. Dánae fue hecho, fue un tema popular a principios del siglo XX para muchos artistas, que lo usaron como el símbolo por excelencia para representar el amor divino y la trascendencia.

La mitología nos cuenta que Dánae era la bellísima hija de Acrisio y Eurídice. A su padre, el oráculo le vaticina la muerte en manos de su nieto, el cual aún no había nacido.

A Acrisio (que le faltaba un hervor) se le ocurre idea de que su nieto no nazca. Tomando la decisión de encerrar a Dánae en una cámara de bronce, para que no pueda conocer a ningún hombre (iluso, cuando el deseo aprieta no hay cámaras, ni cajas, ni cerraduras que se interpongan).

El plan hizo aguas, como era de esperar y el acto se consumó. Resulta que Zeus (que le gustaban las mujeres más que comer con los dedos) se prendó de la belleza de Dánae y presentándose como una lluvia de oro (a ver, se le representa como lluvia de monedas de oro etc, pero yo me inclino en pensar que el oro era otro líquido elemento) seduce a la joven y la deja encinta. Vamos, que Zeus le dijo a Dánae en palabras de CUTTING CREW su preciosa I just died in your arms tonight:

Flying on a free flight
Driving all night
With my machine at me
Cuz I I got the power
Any hour to show the man in me
And those reputations
Blown to pieces with my artillery
Woah I’ll be gone and
We’ll be riding
Give what you got to me

Don’t you struggle
Don’t you fight
Don’t you worry cuz it’s your turn tonight.

Let me put my love into you babe
Let me put my love on the line
Let me put my love into you babe
Let me cut your cake with my knife

Like a feaver
Burning faster
You spark a fire in me
Crazy feelings
Got me reeling
They got me raising steam

Now!
Don’t you struggle
Don’t you fight
Don’t you worry cuz it’s your turn tonight

Yeah!
Let me put my love into you babe
Let me put my love on the line
Let me put my love into you babe
Let me cut your cake with my knife

De esta entrega de amor (ejem, sexo y pasión) nacería Perseo (el cual más adelante le “arreglaría las puntas” a la gorgona Medusa).

Al enterarse de la existencia de Perseo, Acrisio abandona a su hija y a su nieto en un cofre a la deriva en el mar. Ni que decir tiene que ahí estaba Zeus para salvar a la mujer que amaba y al fruto de ese amor.

Pasan los años y Perseo regresa a Argos, el abuelo huye a Larisa para evitar la profecía. El destino llevaría de una forma caprichosa al encuentro de Abuelo y nieto. Un día Acrisio asiste a la celebración de unos juegos sin saber que su nieto participa. En la prueba de lanzamiento de disco un golpe de viento desvía el lanzamiento de Perseo, yendo a caer en la mismísima cabeza de su abuelo.

Dejando de lado esta bella historia y de regreso al cuadro. El momento que inmortaliza Klimt es el más sexualmente intenso. La mujer está en total éxtasis, ello queda patente en su pezón erecto, su rostro evidencia la excitación y revela cierto enrojecimiento, los dedos se contorsionan a causa de las sensaciones.

La pintura es toda voluptuosidad y sensualidad.  La postura de Dánae acentúa el erotismo y la sexualidad del momento del estallido, recibiendo en su sexo la lluvia de oro, torrente líquido que contiene la semilla de la vida (los motivos blancos) que se vierte y le llenan. Nuestra bella Dánae se acaricia el cuerpo con ambas manos mientras disfruta de este momento único, antes de que empiece a formarse en su vientre el germen de quien luego será Perseo. Representada en posición fetal, aventurando quizás la vida que germinara en su vientre.

Dicho en otras palabras, Klimt plasma ese extraño y mágico momento en donde los dos amantes coinciden en la culminación. Un único instante de placer que los enlaza a él eyaculando y ella experimentando un tremendo orgasmo, ambos rozan con sus gemidos la divinidad.

Estilísticamente es una composición sencilla donde el encuadre de cerca le da toda la fuerza a la obra. Priman las formas redondeadas tan características del modernismo, haciendo una composición sensual, suave. La línea sinuosa y serpenteante domina la composición. Los colores quedan reducidos para así destacar el cuerpo. No obstante, es evidente el contraste entre la piel blanca y dorada de Dánae y las telas oscurecidas que le envuelven.

Un detalle curioso que resaltar es el rectángulo negro cercano al sexo de la mujer, el cual en la obra de Klimt simboliza el pene. La obra de Klimt se ha identificado con la suntuosa decoración basada en dorados y elementos ornamentales de vivos colores, aunque también (aspecto poco conocido) con formas fálicas encubiertas que indican el carácter de los dibujos en que se inspiraban. En la primera versión de Judith, por ejemplo, aunque también en El beso y, sobre todo, en la obra que comentamos y en NoviasDos amigas, aparecen elementos abstractos de un carácter sexual.

¿Veis? Klimt se ha ganado a pulso ser el pintor modernista del erotismo por antonomasia.

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