Entrevista a METALKRÜSA: «METALKRÜSA nació desde la libertad y desde el amor por el heavy metal que nos apasiona.»

Desde la ciudad autónoma de Ceuta, la escena del heavy metal español cuenta con una de sus realidades emergentes más sólidas y con mayor proyección: METALKRÜSA. Fundada en 2019 por músicos de dilatada experiencia en el panorama norteafricano —destacando el guitarrista Emilio S. Ortega, excofundador de la mítica banda SHEILAN—, la formación se completa con la potente voz de Eloy Peula, las líneas contundentes de Antonio Mauricio al bajo y la pegada rítmica de Pepe Bermejo a la batería. Lo que comenzó como un homenaje a sus ídolos del género mutó rápidamente en una propuesta con fuerte identidad propia.

Tras sorprender en 2024 con su maxisingle Theia, la banda ha materializado su madurez compositiva en Black Dahlia (2025), su primer larga duración editado bajo el sello The Fish Factory. A través de nueve cortes originales inspirados en crónicas oscuras como el célebre caso de Elizabeth Short, el cuarteto entrelaza pasajes melódicos, agresividad thrash y la esencia del metal clásico, logrando una magnífica recepción crítica en medios nacionales e internacionales que ya resuena hasta en el mercado japonés. A continuación, desgranamos los detalles de su trayectoria, su presente y sus planes de futuro.

THE METAL FAMILY: METALKRÜSA nace en Ceuta en el año 2019. ¿Cómo se unieron vuestros caminos y de qué manera influyó en los cimientos del grupo la dilatada experiencia previa que arrastráis en la escena local, especialmente con antecedentes en bandas de larga trayectoria como SHEILAN?

Emilio Sánchez (METALKRÜSA): METALKRÜSA nace realmente de una amistad y de una pasión compartida por el heavy metal. Antonio Mauricio y Pepe Bermejo ya llevaban tiempo tocando juntos y fueron ellos quienes empezaron a dar forma al proyecto, inicialmente con la idea de disfrutar tocando versiones de las bandas que siempre nos habían marcado. A las pocas semanas se incorporó Emilio S. Ortega a la guitarra, aportando composiciones propias. Es cuando se comienza a fraguar una visión mucho más ambiciosa del grupo. Posteriormente llegó Eloy Peula a la voz, completando definitivamente la formación.

La experiencia previa de algunos miembros en otras bandas, especialmente en el caso de Emilio con SHEILAN, influyó bastante en los cimientos de METALKRÜSA. Haber vivido escenarios, grabaciones y la evolución de la escena metal durante tantos años te da una perspectiva diferente a la hora de trabajar las canciones y entender cómo funciona una banda.

Pero también queríamos evitar vivir únicamente de la nostalgia. Desde el principio tuvimos claro que METALKRÜSA debía tener identidad propia. Lo que empezó como una reunión entre amigos para tocar heavy metal acabó transformándose poco a poco en un proyecto con personalidad, composiciones originales y una visión muy definida de lo que queríamos transmitir.

TMF: Vuestros primeros pasos consistieron en tocar versiones de vuestros ídolos antes de volcaros por completo en la composición propia. ¿Esas bandas ayudaron a definir el sonido y la identidad de METALKRÜSA?

ES: Tocar versiones nos ayudó muchísimo a entender el lenguaje del heavy metal desde dentro. Al final, cuando interpretas canciones de bandas que admiras, aprendes cómo construyen los riffs, las melodías, las dinámicas y la fuerza de una canción. Pero también tuvimos claro desde el inicio que no queríamos quedarnos en eso. Las versiones fueron una escuela, pero el verdadero objetivo era desarrollar una identidad propia. Creemos que METALKRÜSA conserva el espíritu clásico del heavy metal, pero intentando aportar nuestra propia personalidad tanto en las composiciones como en el sonido y la atmósfera de las canciones.

TMF: Vuestra propuesta musical camina con firmeza entre las raíces tradicionales y matices de un metal mucho más contemporáneo. ¿De qué manera conseguís el equilibrio perfecto para que convivan las estructuras melódicas del género clásico con la agresividad rítmica del thrash metal?

ES: No fue algo calculado ni pensado como una fórmula. Simplemente es la música que nos sale de forma natural. Todos venimos de escuchar heavy metal de los 80 pero también thrash, hard rock, música oscura e incluso bandas sonoras de cine de terror, etc. Entonces, cuando componemos, aparecen melodías muy ochenteras junto a riffs más agresivos o bases rítmicas más contundentes. Nunca pensamos «vamos a sonar old school» o «vamos a sonar modernos». Lo importante para nosotros es que cada canción tenga personalidad y transmita algo.

TMF: Hablemos de vuestra primera piedra oficial, el maxisingle Theia, lanzado en 2024. Al echar la vista atrás, ¿cómo valoráis ese lanzamiento y de qué forma os sirvió para testear la respuesta de la audiencia antes de encerraros a grabar vuestro larga duración?

ES:Theia fue un paso muy importante para nosotros porque realmente supuso la primera presentación oficial de METALKRÜSA al público. Esta grabación la forma la mencionada Theia y Lights and Shadows. Hasta ese momento la banda todavía estaba construyendo su identidad, y aquel lanzamiento nos permitió comprobar cómo reaccionaba la gente ante nuestra forma de entender el heavy metal.  Además, Theia tenía ya muchos elementos que posteriormente definirían el sonido de Black Dahlia: las atmósferas oscuras, las melodías clásicas, la mezcla entre partes contundentes y pasajes más emocionales e incluso ese componente casi cinematográfico que aparece en varias canciones del álbum.

La respuesta fue mucho mejor de lo que esperábamos. Mucha gente destacó especialmente la personalidad del sonido de la banda, la atmósfera de los temas y el hecho de que sonáramos clásicos sin parecer una copia de nadie. Eso nos dio bastante confianza antes de afrontar la grabación del larga duración. También nos sirvió para entender mejor cómo queríamos sonar como banda y qué elementos debíamos potenciar en Black Dahlia. De alguna manera, Theia fue la puerta que abrió definitivamente el universo de METALKRÜSA.

TMF: En mayo de 2025 publicáis vuestro álbum debut, Black Dahlia, de la mano de The Fish Factory. ¿Cómo se fraguó la alianza con el sello discográfico y qué ha significado para la banda contar con su respaldo de cara a la distribución y profesionalización del proyecto?

ES: La relación con The Fish Factory surgió de una manera muy natural. Ellos escucharon el material y conectaron rápidamente con la propuesta de la banda y con la personalidad del disco. Para nosotros ha sido muy importante contar con un sello que entiende nuestra visión y que apuesta por el heavy metal de una forma honesta. Gracias a ellos, Black Dahlia ha podido tener una distribución mucho más amplia y llegar a lugares donde quizá habría sido mucho más difícil entrar por nuestros propios medios.

TMF: El concepto y título del álbum giran en torno al misterioso y oscuro caso criminal de Elizabeth Short. ¿Qué os atrajo de esta historia y cómo se traduce esa atmósfera tan visceral tanto en la composición musical del corte homónimo como en el resto del álbum?

ES: El caso de Elizabeth Short siempre nos llamó la atención por todo lo que lo rodea: el misterio, la oscuridad, la estética casi cinematográfica del Hollywood de los años 40 y esa mezcla entre belleza, tragedia y morbo que convirtió el crimen en una especie de leyenda negra. Pero también tuvimos claro desde el principio que Black Dahlia no iba a ser un disco conceptual centrado únicamente en ese caso. La canción Black Dahlia sí aborda directamente esa atmósfera inquietante y decadente relacionada con el asesinato, pero el álbum en general explora distintas emociones, historias y lados oscuros del ser humano.

A nivel musical, sí creemos que existe un hilo común en todo el disco: una sensación constante de oscuridad, tensión y dramatismo. Eso aparece tanto en los riffs como en las melodías, en ciertos pasajes más épicos o incluso en algunos arreglos con aire cinematográfico. La canción Black Dahlia probablemente representa el lado más sombrío y visceral del álbum, mientras que otros temas como Swan Song, Lone Wolf o Rise of the Ancient One exploran diferentes formas de oscuridad desde perspectivas más emocionales, psicológicas o incluso fantásticas. Al final, más que contar una única historia, queríamos crear un universo con personalidad propia.

TMF: Varios de vuestros singles de adelanto, como Swan Song o Lone Wolf, contaron con lyric videos que funcionaron muy bien en la red. ¿Cómo valoráis el impacto de estos formatos audiovisuales a la hora de conectar con oyentes que se encuentran cerca de vuestro lugar de origen o a miles de kilómetros?

ES: Hoy en día los lyric videos se han convertido en una herramienta muy importante para bandas underground como nosotros. No todo el mundo tiene la posibilidad de grabar videoclips grandes, pero un buen lyric video puede transmitir perfectamente la atmósfera y la personalidad de una canción.

En nuestro caso, creemos que han ayudado muchísimo a que la gente conecte con el universo de METALKRÜSA, especialmente en temas como Swan Song, Lone Wolf, Theia, Lights and Shadows o Black Dahlia, donde las letras y la ambientación tienen bastante peso emocional y visual.

Además, internet rompe completamente las barreras geográficas. Es increíble ver cómo una canción creada en Ceuta puede acabar siendo escuchada y comentada por gente de Japón, México, Estados Unidos o Latinoamérica gracias a plataformas como YouTube.

También creemos que el formato lyric video encaja muy bien con nuestra música porque muchas canciones tienen un componente muy narrativo y cinematográfico. La combinación entre imágenes, letras y atmósfera ayuda a que el oyente entre mucho más dentro de la experiencia del tema.

TMF: La acogida de la prensa especializada ha sido excelente, apareciendo reseñas elogiosas en medios importantes. ¿Le prestáis mucha atención a lo que dice la crítica musical o intentáis manteneros al margen para que no condicione vuestra forma de componer?

ES: La verdad es que estamos muy agradecidos por la acogida que está teniendo Black Dahlia, especialmente porque muchas de las reseñas vienen de medios y personas que realmente aman el heavy metal y se nota que han escuchado el disco con atención. Por supuesto que siempre hace ilusión recibir críticas positivas, sobre todo cuando destacan aspectos en los que hemos trabajado mucho, como la atmósfera, las melodías, el sonido de la banda o la personalidad de las canciones. Pero al mismo tiempo intentamos que las opiniones externas no condicionen nuestra forma de componer. Creemos que una banda pierde parte de su identidad cuando empieza a escribir música pensando únicamente en agradar o en seguir tendencias.

METALKRÜSA nació precisamente desde la libertad y desde el amor por el heavy metal que nos apasiona. Si algún día dejamos de sonar honestos o empezamos a calcular demasiado las canciones, probablemente perderíamos la esencia de lo que somos.

TMF: Es verdaderamente sorprendente el alcance geográfico que está logrando Black Dahlia, sonando en radios de Guatemala (Radio Pirata GT) e incluso llegando a distribuirse físicamente en tiendas especializadas de Japón. ¿Os esperabais una proyección internacional tan temprana y cómo está respondiendo el público extranjero a vuestra música?

ES: La verdad es que no esperábamos una respuesta internacional tan rápida. Uno siempre sueña con que su música pueda cruzar fronteras, pero empezar a recibir reseñas desde México, sonar en radios de Guatemala o ver que el disco llega físicamente a Japón es algo que todavía nos cuesta asimilar. Lo más bonito es comprobar que el heavy metal sigue siendo un lenguaje universal. Da igual que alguien esté en Ceuta, Nueva Jersey o Tokio: cuando una canción transmite honestidad y personalidad, la gente lo percibe. Además, nos está sorprendiendo mucho cómo el público extranjero conecta con la atmósfera del disco, especialmente con temas como Theia, Rise of the Ancient One o Swan Song. Hay mucha gente que nos habla del componente cinematográfico y oscuro de nuestra música, y eso nos encanta porque precisamente es una parte muy importante de la identidad de METALKRÜSA.

TMF: Contar con una base de operaciones en la ciudad autónoma de Ceuta aporta una indudable singularidad, pero también desafíos geográficos evidentes. ¿Cómo planificáis vuestras salidas a la península y cómo ha sido la experiencia de defender vuestro repertorio en los diferentes escenarios de la geografía española? ¿Alguna anécdota sobre esos viajes?

ES: Estar en Ceuta tiene cosas muy positivas y otras bastante complicadas. Por un lado, al ser una ciudad pequeña, cualquier movimiento cultural se vive con mucha intensidad y la escena acaba siendo muy cercana. Pero a nivel logístico, salir a tocar fuera supone un esfuerzo económico y de organización bastante grande. Cada concierto en la península implica barcos, desplazamientos, hoteles, cuadrar horarios… y eso una banda underground lo nota muchísimo. Aun así, siempre intentamos verlo como parte de la aventura. También creemos que venir de Ceuta nos da cierta personalidad. No es habitual encontrar bandas de heavy metal clásico saliendo desde aquí, y quizá precisamente por eso la gente recuerda más el nombre de METALKRÜSA.

TMF: El gobierno de las Islas Canarias tiene un programa de apoyo a las bandas para fomentar que puedan salir de las islas. ¿Existe algún tipo de programa en Ceuta o alguna ayuda?

ES: Sinceramente, creemos que todavía queda bastante camino por recorrer en ese aspecto. Nos gustaría que existieran más ayudas para facilitar que las bandas locales puedan salir fuera y mostrar su trabajo en festivales o salas de la península. Al final, desde Ceuta todo cuesta más a nivel económico y logístico, y muchas veces las bandas tienen que hacerlo prácticamente todo por sus propios medios. Aun así, nosotros seguimos adelante porque amamos esta música y porque sentimos que el esfuerzo merece la pena.

TMF: A la hora de trasladar vuestro sonido de estudio al directo, donde canciones como Lights and Shadows contrastan pasajes acústicos con intensas explosiones eléctricas, ¿cómo os organizáis a nivel técnico e instrumental sobre las tablas para mantener esa alta carga dramática y emocional?

ES: Para nosotros era muy importante que las canciones no perdieran fuerza ni atmósfera al llevarlas al directo. En estudio puedes cuidar muchos detalles, pero sobre un escenario todo depende de la energía real de la banda. Intentamos respetar las dinámicas de las canciones, especialmente en temas como Lights and Shadows, que cuenta con una intro de cuerdas y guitarra clásica, la cual solemos poner grabada y sobre ella comenzamos a sonar en directo. También hay partes muy melódicas y otras mucho más agresivas. Ahí el papel de cada instrumento es fundamental para mantener la tensión emocional.

Damos mucha importancia al sonido general de la banda y a la interpretación, porque gran parte de la identidad de METALKRÜSA está precisamente en esa mezcla entre melodía, oscuridad y contundencia.

TMF: Cuando interpretáis en vivo temas cargados de tanta fuerza y épica como Fistful of Tears o Rise of the Ancient One, ¿cuál está siendo la reacción inmediata de la gente bajo el escenario? ¿Qué feedback directo os transmite el público al terminar los conciertos?

ES: La reacción suele ser muy intensa, especialmente con Rise of the Ancient One. Es una canción que tiene algo muy visual y muy épico, y la gente suele entrar rápidamente en la atmósfera del tema. También nos gusta mucho ver cómo el público responde a canciones más emocionales como Swan Song, porque ahí conectan no solo con la parte heavy, sino también con el lado más humano y personal del disco. Al terminar los conciertos mucha gente nos habla precisamente de eso: de la personalidad de las canciones y del ambiente que transmiten.

TMF: Con Black Dahlia plenamente consolidado en las tiendas y las ondas, ¿cuáles son los siguientes pasos en vuestra hoja de ruta? ¿Tenéis en mente la composición de nuevo material a corto plazo o la prioridad absoluta sigue siendo exprimir las fechas en vivo?

ES: Ahora mismo estamos intentando encontrar un equilibrio entre las dos cosas. Por un lado, queremos seguir defendiendo Black Dahlia en directo todo lo posible, porque creemos que estas canciones ganan mucha fuerza sobre el escenario y todavía tenemos muchas ganas de presentarlas ante más público. De hecho, uno de los próximos pasos importantes será nuestra participación en el Caballa Rock 2026, un festival muy especial para nosotros y que además tiene una fecha que parece escrita por el propio espíritu del heavy metal: 6 del 6 del 26.

Pero al mismo tiempo, la banda no ha dejado de componer. Ya estamos trabajando en nuevas ideas y en material para un futuro disco. Todavía es pronto para hablar demasiado, pero sí podemos decir que queremos seguir evolucionando sin perder la esencia de METALKRÜSA: riffs con personalidad, atmósferas oscuras, melodías potentes y mucho corazón heavy metal.

Al final, creemos que una banda debe mantenerse siempre viva y en movimiento. Y ahora mismo sentimos que METALKRÜSA está precisamente en ese momento de crecimiento y creatividad.

TMF: Dada la excelente recepción que habéis obtenido en mercados tan particulares como el nipón o el latinoamericano, ¿entra dentro de vuestros planes futuros cruzar fronteras para realizar alguna incursión en directo fuera de España (Japón/Guatemala) en cuanto se presente la oportunidad idónea?

ES: Por supuesto que nos gustaría cruzar fronteras y llevar nuestra música fuera de España. Ver que Black Dahlia está conectando con gente de Japón, Latinoamérica o Estados Unidos nos hace pensar que nuestras canciones pueden funcionar perfectamente en cualquier lugar donde exista pasión por el heavy metal. Tenemos muchas ganas de subirnos a escenarios fuera de España cuando llegue la oportunidad adecuada. Sería increíble poder defender nuestras canciones delante de público internacional y vivir esa experiencia en primera persona.

TMF: Si pudieseis elegir a cualquier banda de la historia del metal —viva o separada— para abrir uno de sus conciertos o compartir una noche de carretera y camerino, ¿a quién elegiríais y qué locura o anécdota os gustaría vivir con ellos?

ES: Seguramente sería una locura compartir escenario con BLACK SABBATH o JUDAS PRIEST, por ejemplo, porque al final son bandas que han marcado el ADN del heavy metal y han influido muchísimo en nuestra forma de entender esta música. Y siendo sinceros, también sería brutal simplemente sentarse a escuchar historias de carretera, conciertos y excesos de aquella época dorada del metal. Nosotros venimos de una generación que creció admirando ese espíritu auténtico y rebelde que tenían aquellas bandas.

TMF: Este espacio es completamente vuestro para que podáis dirigiros libremente a nuestros lectores. ¿Qué mensaje os gustaría transmitir a todos aquellos que aún no os conocen o qué reclamación queréis lanzar al mundo en nombre de METALKRÜSA?

ES: Queremos agradecer de corazón a toda la gente que está apoyando a METALKRÜSA desde distintos rincones del mundo. Para nosotros sigue siendo increíble ver cómo nuestras canciones llegan a personas que están a miles de kilómetros de Ceuta. A quienes todavía no nos conocen, simplemente les diríamos que, si aman el heavy metal hecho con honestidad, personalidad y pasión, les invitamos a entrar en el universo de Black Dahlia.

Y sobre todo, queremos reivindicar algo muy simple: el heavy metal sigue vivo. Quizá cambien las modas o las tendencias, pero mientras existan músicos y fans que sigan sintiendo esta música de verdad, el metal nunca morirá.

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