Si un género dentro del metal se define por hilar fino en cuanto a composiciones, estructuras e imagen, ese es el metal sinfónico; y si una banda como ANA pretende acuñar el término «alta costura» a ese género, la tarea parece ardua y complicada. Personalmente, he generado muchas expectativas en torno a este trabajo; a ver si se cumplen.
Mi primera toma de contacto con la banda fue en YouTube, en la que me aparecía de manera sistemática la canción Hate Me como recomendada («qué bien me conoce el algoritmo»), aunque nunca le llegué a dar al botón de reproducir. La imagen no me convencía, y tenía miedo de toparme con una caja de regalo muy resultona por fuera, pero vacía, hueca y sin interés. Pero somos esclavos de la tecnología, y al final el tema se reprodujo de manera automática en segundo plano; lo que escuché me llamó extremadamente la atención. Al parecer, ANA era algo más que una propuesta visual y ofrecía una propuesta musical convincente.
