Review: VIOLBLAST y la resurrección de “Lazarus Abandoned”

No es difícil recordar la leyenda de Lázaro de Betania y la resurrección del mismo por aquel que se hacía llamar el hijo de Dios. Creencias, mitos… Un escenario surrealista para que un muerto caminase entre los vivos de nuevo. ¿Y si el relato fuese diferente con una perspectiva encaminada hacia el mal? Un muerto que resucita para ser abandonado y marginado por los vivos que querían su regreso. Suena incívico, inmoral, malvado… ¡Es suculentamente thrasher, mejor dicho! Desde Girona, el cuarteto VIOLBLAST captó la idea antes que servidor y por ella, junto a otras temáticas, nos traen un nuevo álbum bajo el nombre de Lazarus Abandoned. En el thrash metal, la ambientación es importante cuando se quiere dar a entender el núcleo central de una interpretación o varias a la vez. En este tercer álbum, mediante un sonido más oscuro y tintes de géneros extremos como el death y el black, el cuarteto figuerense nos invita a formar parte de la muerte en un éxtasis total, propio de la evolución musical constante que les caracteriza en la búsqueda del sonido definitivo.

Si queremos hablar de la muerte en su próxima esencia, una introducción es la mejor forma de evocar los sentimientos apropiados. Mediante trazos del lejano oeste, Ognömyos podría materializar un posible mundo etéreo donde los gritos se intercambian en mitad de un ambiente digno del purgatorio, donde las almas no escapan a su destino. Para rezar por el reposo de ellas, entra en acción Miserere, desatando todo el potencial del cuarteto. Ya de inicio, se nota la influencia extrema de géneros con una compenetración exacta en los breaks. Andrés, bajista y vocalista, no olvida la principal influencia de la banda, pues para todos los detractores de voces y líricas, ¡esto es thrash moderno! Sin duda, la fusión de las guitarras hace parte de la ambientación, siendo esta armonizada con los coros. ¿Os imagináis escuchar este tema en un funeral eclesiástico? ¡Yo sí, por favor! A continuación, Spasm nos muestra la fuerza que estos jóvenes dan a cada momento, lo cual me intuye una posible ingesta de esteroides y anabolizantes durante la grabación. No es por ser grosero, pero no me imagino a Sergio saliendo vivo de la batería. Quizás ambos guitarristas tengan un poco de descanso en los breaks y riffs más lentos; ¡la percusión es una absoluta insanidad! A pesar del parón medial y la bajada de velocidad, detener un ritmo es un imposible para el cuarteto. De ahí, volviendo a una supuesta temática religiosa, The Last Adam’s Son sube la pesadez del thrash gerundense, acercándolo al black metal clásico. La influencia death, por ahora, se nota en los ritmos cambiantes con un constante uso de estructuras agudas que simulan a la variante melódica. En un breve inciso, los solos se denotan escondidos, sin mucha presencia, siendo más del tipo single notes y alguna que otra escala aislada. Todo ello se compensa con la armonización de los intérpretes y fusión.

Buscando el thrash propio de sus anteriores trabajos, That Which You Kill supone un cambio radical, el cual hace mover la cabeza al borde de la fractura. Incluso los breaks rítmicos dan el tipo en todo el tema. La velocidad combina muy bien con las técnicas básicas de musicalidad, a lo cual se suma el excelente trabajo vocal de Andrés. No obstante, el bajo solo aparece en los graves melódicos, a lo cual sugeriría un poco más de volumen para el instrumento. Abandonando la expresión melódica dentro de un thrash brutal y crudo, Behold a Pale Horse es el tema más blacker de todo el disco. Mediante una fuerte influencia del género oscuro, las guitarras se combinan en un cúmulo estructural que recuerda a bandas como MAYHEM, DARKTHRONE o SATYRICON. El estilo solista lleva más allá el sonido pesado que deja un buen sabor de metal a mitad del disco. Dead Embrace regresa a las estructuras de los temas iniciales, donde reinan los agudos frente a los graves, los breaks parten los versos y los coros se unen a la agresividad propia de la banda. La base rítmica, junto al bajo, conforman una sólida estructura que, ya de por sí, hacen a este álbum único en la escena del thrash catalán. Lo más significativo de este tema son los solos, quienes suenan a la verdadera old school de los años ochenta. En un estilo parecido, Hidden Dawn vuelve a combinar thrash y black para crear otra ambientación que da pie a la brutalidad thrasher en su aspecto más enigmático. De segundas, vuelvo a mencionar el excelente trabajo de Sergio, reventando los tímpanos con unos bombos bien sonoros y nivelados. La voz, a secas, se desarraiga más de los otros discos, lo cual parece buscar una evolución vocal.

El tema más corto, Cursed Through the Archaic Gates, no falla en su decisión de ser el representante más thrasher de todo el disco. Usando un diverso abanico de tonalidades y escalas exóticas, la velocidad expone el verdadero estilo que caracteriza al cuarteto desde sus inicios hace casi una década. ¡Los solos son muy brutales, a pesar de la brevedad! Bien se dice que, en la música, ser conciso es un acierto memorable. Terminando la escucha del álbum, Await the Choir es una elegía acústica que da paso al verdadero temor hacia la muerte. En un año de pandemia, la soledad, abandono y aprensión son parte del cóctel necesario en un disco de thrash metal. Aunque disminuya la intensidad tonal, Andrés no cesa su cabreo laríngeo ni aun queriendo. Ayudado por los coros y ritmos, se interpreta una composición que se lleva el premio a la mejor ambientación del disco. Al final, Lazarus Abandoned cierra un álbum con más fuerza y crudeza que al principio, lo cual se agradece demasiado. Aunque no se acerca a la estética mantenida a lo largo de los temas, el thrash metal es el principal aliciente de unos riffs combinados junto a un break acústico, el cual nos enseña la calidad musical de los guitarristas desde el punto de vista teórico. Escalas, solo perfecto, ira y furia… No cabe duda que la banda ha querido crear un álbum que defina su estilo con mayor precisión. No hay más que alegar salvo que, como buena sociedad, el mejor apoyo para ellos es adquiriendo sus obras y dándoles ánimos e ideas para un futuro continuo.

A la tercera no va la vencida, ¡ni mucho menos! La constancia, la creatividad y la pasión thrasher es lo que engrandece a VIOLBLAST a lo largo de su trayectoria. Poco a poco, esta banda crece a un ritmo frenético que se representa a cada tema, ritmo o solo que exprimen en estudio o en directo. No tardarán en hallar su sonido perfecto y cuando lo logren, el público estará encantado de disfrutarlo al máximo. Desde The Metal Family, vuestro redactor y crítico Wesker le adjudica una genial nota de 8,9. En la música, no se debe resucitar el fuego, sino mantenerlo vivo para extenderlo allá donde se necesite.

TrackList

1 – Ognömyos

2 – Miserere

3 – Spasm

4 – The Last Adam’s Son

5 – That Which You Kill

6 – Behold a Pale Horse

7 – Dead Embrace

8 – Hidden Dawn

9 – Cursed Through the Archaic Gates

10 – Await the Choir

11 – Lazarus Abandoned

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