Sold out en la plaza de toros.STING reconquista Granada ante una emocionada audiencia

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Recuerdo que la última vez que ví a STING fue en el 2011 con la Orquesta Ciudad de Granada precisamente en la Plaza de Toros, en un formato sinfónico. 15 años después el artista se reencuentra con nuestra ciudad con su gira Sting 3.0, un formato reducido a trío que apuesta por la cercanía y la fuerza de las canciones por encima de cualquier artificio, y el resultado fue un concierto de casi dos horas en el que el británico repasó tanto su brillante carrera en solitario como los grandes clásicos de THE POLICE ante un recinto completamente abarrotado. El «sold out» con el que ha recorrido España quedó plenamente justificado desde el primer acorde.

En este caso voy como redactor, por lo que uso las fotos oficiales del evento para ilustrar la crónica.

La tarde comenzó con un ambiente relajado en los alrededores del recinto, mientras los asistentes aprovechaban los últimos minutos antes de la apertura de puertas. Tras la actuación de los teloneros, DEA MATRONA, los técnicos ultimaban los detalles sobre un escenario de aspecto minimalista donde únicamente esperaban los instrumentos de los tres músicos. Sin grandes decorados ni efectos espectaculares, sólo una pantalla gigante, y efectos de luces, sin estridencias, ni sobreproducciones, todo estaba preparado para que las canciones fueran las auténticas protagonistas.

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A las 21:56 las luces se apagaron y Sting apareció acompañado por Dominic Miller(su guitarrista desde los 90) a la guitarra y Chris Maas a la batería conocido por haber formado parte de bandas como MUMFORD&SONS. Sin perder un segundo, el trío abrió con una versión extendida de Message in a Bottle, desatando la primera gran ovación de la noche. «Hola, Granada», saludó el músico antes de comenzar un recorrido que alternaría himnos universales con temas más recientes.

Llamaba la atención la sencillez del montaje. Sting lucía un micrófono de diadema mientras empuñaba su ya inseparable y desgastado bajo, mientras Dominic Miller hacía gala de una veterana Stratocaster también destrozada por miles de conciertos. Casi sin secuencias, sin bases pregrabadas y apenas con un discreto apoyo de teclados en algunos momentos puntuales, el peso recaía por completo en el talento de los tres músicos. Debo comentar que el sonido fue perfecto desde el segundo cero hasta al final del concierto. En los primeros temas seguía haciendo sol y los efectos de luces e iluminación fueron guardados para la llegada del ocaso.

Tras interpretar I Wrote Your Name un tema de su último trabajo (Sting 3.0) y una excelente versión de If I Ever Lose My Faith in You quedó claro que el formato Sting 3.0 no busca reproducir fielmente los arreglos originales, sino reinventarlos con un grado importante de improvisación sobre los originales. Las canciones respiraban con naturalidad, dejando espacio para largos desarrollos instrumentales donde Miller brilló especialmente, alternando pasajes blues, rock y reggae con una elegancia extraordinaria.

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Uno de los primeros momentos de comunión con el público llegó con Englishman in New York, recibida con una enorme ovación, seguida por Every Little Thing She Does Is Magic, iluminada por una cálida atmósfera de luces amarillas. Sting volvió a dirigirse al público en un simpático español: «Buenas noches, Granada. Estamos muy contentos de estar en Granada con ustedes. ¿Qué tal? ¿Listos?». Con una temperatura cercana a los 37 grados, el público respondió con entusiasmo.

La delicadeza se apoderó del recinto durante Fields of Gold, donde Dominic Miller volvió a firmar un precioso solo lleno de sensibilidad. Poco después sorprendieron con una poderosa interpretación de Never Coming Home, marcada por una brillante técnica de tapping en la guitarra, solos compartidos de bajo y guitarra e incluso algún guiño al espíritu de Jimi Hendrix.

El concierto continuó alternando intensidad y recogimiento. Sting interpretó sentado en  varias canciones, entre ellas una magnífica versión de Mad About You, demostrando que su voz mantiene intacta buena parte de su personalidad pese al paso de los años. También destacó Wrapped Around Your Finger, envuelta por una iluminación que simulaba la luz de decenas de velas y donde Miller volvió a demostrar el enorme trabajo que supone adaptar para una sola guitarra composiciones originalmente mucho más elaboradas.

Con Driven to Tears el ritmo volvió a acelerarse. La versión, más contundente que la original, mostró la faceta más rockera del trío antes de que Sting agradeciera al público su calurosa acogida y presentara A Thousand Years, anunciándola en un correcto español como «Mil años».

Uno de los momentos más simpáticos de la noche llegó cuando, antes de interpretar Can’t Stand Losing You, Sting comentó en español que «la siguiente canción es un secreto entre Chris y yo». A continuación pidió al público que cantara cada vez con más fuerza: «¡Granada!… ¡España!», consiguiendo una respuesta espectacular de un pabellón completamente entregado.

La emoción volvió a adueñarse del concierto con los primeros acordes de Shape of My Heart, cuya introducción fue reconocida inmediatamente por los asistentes entre una gran ovación. Después llegaron Brand New Day y una explosiva So Lonely, posiblemente el momento más festivo de toda la noche. El público saltó, cantó y convirtió el recinto en una auténtica celebración mientras el trío mostraba su cara más rockera.

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El viaje continuó con Desert Rose, donde Sting invitó al público a acompañar con palmas al característico pasaje central de inspiración árabe. La respuesta fue estupenda, generando uno de los momentos más hipnóticos del concierto.

La recta final no podía ser otra que Every Breath You Take, recibida como el gran himno de la noche. Sting aprovechó para presentar a sus compañeros, Dominic Miller y Chris Maas, quienes recibieron una merecidísima ovación por su extraordinario trabajo durante toda la actuación. Los tres músicos saludaron abrazados mientras el público respondía con un ensordecedor «¡oe, oe, oe!».

Tras una breve retirada llegó el esperado bis. Primero sonó una arrolladora Roxanne, reinterpretada con un aire entre reggae y jazz donde Sting animó al público a corear el inolvidable estribillo. Fue uno de los momentos más intensos del concierto, con el británico entregándose por completo y mostrando nuevamente su faceta más rockera.

Para despedirse Sting eligió la emoción. Sentado, con una guitarra española en mano, interpretó una delicada Fragile que culminó con un precioso guiño al Concierto de Aranjuez, un detalle especialmente celebrado por el público español. «Granada, muchas gracias», fueron sus últimas palabras antes de abandonar definitivamente el escenario.

Con una prolongada ovación y miles de personas coreando su nombre, Sting demostró que no necesita grandes producciones para seguir ofreciendo conciertos memorables. Sting 3.0 es una celebración de las canciones, de la experiencia y de tres músicos excepcionales capaces de llenar un escenario únicamente con su talento. Granada respondió como merecía una de las grandes figuras de la historia de la música popular.

Aprovecho estas últimas líneas para agradecer a 1001 músicas y Caixa Bank la oportunidad de ver a uno de mis ídolos y el gran trato recibido. Gracias infinitas por suspuesto a Irene y Mamen. Sobre todo gracias al gran Jacques(mi jefe y amigo) por animarme a este pequeña aventura.Un sueño hecho realidad, muchas gracias a todos.

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SETLIST

Message in a Bottle

I Wrote your Name

If I Ever Loose My Fatih in You

Englishman in N.Y.

Every Little Thing She Does Is Magic

Fields of Gold

Never Coming Home

Mad About You

Wrapped Around Your Finger

Driven to Tears

1000 Years

Can’t Stand Loosing You

Shape of My Heart

Brand New Day

So Lonely

Deser Rose

Every Breath You Take

Bises:

Roxanne

Fragile

 

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