El 1 de agosto Barcia volvió a convertirse en punto de encuentro para los amantes del rock y el metal. Desde la primera hora de la tarde el recinto comenzaba a tomar temperatura —y tanto— con las pruebas de sonido de las bandas, mientras el público y los músicos se preparaban para una noche que terminaría reuniendo estilos tan diversos como el hard rock, el metal industrial y el heavy metal de inspiración neoclásica.












