XVI CARABAÑA ROCK: El metal dominó la comarca

Hay festivales que son simplemente una cita más en el calendario y luego están aquellos que, edición tras edición, consiguen convertirse en una especie de ritual para quienes vivimos el rock y el metal con algo más que los oídos. El Carabaña Rock pertenece, sin duda, a la segunda categoría.

La localidad madrileña volvió a convertirse en territorio metálico con la celebración de la XVI edición de uno de los festivales más longevos del sureste de Madrid, junto al Tajuña Rock, con un cartel equilibrado y con representación de la escena de la zona, veteranía y futuro: INDENAKIN, SOMNIA, SILVER y CELTIAN.

Había muchas ganas de disfrutar de todas las bandas, pero esta vez la carretera decidió escribir su propio capítulo. Unos problemas mecánicos en el coche provocaron que llegáramos tarde y nos perdiéramos la actuación de INDENAKIN. Desde aquí, nuevamente, nuestras disculpas a la banda y a la organización. Ya lo hicimos personalmente, pero cuando uno acude a un festival con intención de cubrirlo de principio a fin y la mecánica decide tocar su propio solo de batería, poco se puede hacer. Por fortuna, el resto de la noche nos regaló una buena dosis de metal.

SOMNIA

Nuestra llegada al recinto coincidió prácticamente con la intro de SOMNIA, que daba paso a En quién creer. Era la segunda vez que tenía la oportunidad de verles en directo en Carabaña y, sinceramente, se aprecia una evolución importante.

La banda se mostró más compacta, más segura y con esa hambre que solo se consigue a base de pisar escenarios.

El último reino y Cambarál sonaron con contundencia, aunque el sonido quiso convertirse por momentos en el enemigo del festival. Hasta el punto de que, literalmente, el sonido desapareció durante unos minutos. Pero si alguien pensaba que aquello iba a detener a SOMNIA, se equivocaba de banda.

Lejos de venirse abajo, aquello pareció espolearles todavía más. Y cuando tienes a tu gente delante, entregada, sabes que tienes una obligación: seguir adelante.

Las lunas de Freya y Dios del trueno mantuvieron la intensidad, mientras El espejo y la cruz nos conducía hasta El hada y la luna, en su versión de SAUROM/ZENOBIA.

El cierre llegó con El último mohicano, poniendo punto final a una actuación que dejó buenas sensaciones y, sobre todo, la impresión de que SOMNIA continúa creciendo.

Setlist

En quién creer

El último reino

Cambarál

Las lunas de Freya

Dios del trueno

El espejo y la cruz

El hada y la luna

El último mohicano

Después de haber visto a SILVER hace un par de años con su proyecto en solitario, volver a encontrarlo sobre las tablas acompañado de músicos entre los que además había grandes amigos, como Luisma, Nacho o Ismael, tenía un aliciente especial.

Y lo que nos encontramos fue un auténtico repaso a una trayectoria que forma parte de la historia del heavy metal español.

MURO, VENGANZA, SILVER FIST… nombres que han marcado diferentes etapas de su carrera y que tuvieron su correspondiente representación en un repertorio diseñado para hacer viajar al público por toda esa historia. Y si había que empezar poniendo el recinto patas arriba, Telón de acero era una elección perfecta.

Después llegaría Acero y sangre, con los primeros conatos de mosh pit, demostrando que allí todavía quedaba gasolina para rato. SILVER se mostró en un excelente estado de forma y, especialmente a nivel vocal, se le notó prácticamente recuperado.

Mártir fue especialmente intenso. Después llegaron Corazón de metal y Todavía vivo, coreados por buena parte de las cerca de dos mil personas que se dieron cita en Carabaña.

Y entonces apareció El predicador, perteneciente a su etapa más reciente. Pero, claro, cuando después te lanzan a la cara semejante descarga llamada Traidor, solo queda una opción: dejarse llevar y cantarla a grito pelado. El miedo, Por siempre y Nunca dejes de creer mantuvieron la temperatura por las nubes. Incluso hubo tiempo para las bromas y para hablar de una de las grandes pasiones de SILVER fuera de los escenarios: el Atlético de Madrid. Fichajes, fútbol y heavy metal. Una combinación que, viendo el ambiente, tampoco parecía desentonar demasiado.

La maldición de Kcor fue especialmente esperada por quien escribe estas líneas, ya que es uno de mis temas favoritos de MURO. Después llegarían La voz, Lágrimas de sangre y Tormento, recuperando diferentes momentos de la trayectoria de SILVER FIST.

Pero todavía quedaba una sorpresa. Ian James, hijo de SILVER, subió al escenario para hacerse cargo de la batería en Solos en la oscuridad y En llamas. Y ahí pudimos ver una de esas imágenes que dicen más que cualquier crónica: la cara de orgullo de un padre viendo a su hijo tocar a su lado.

La noche, sin embargo, tenía sus límites y el retraso acumulado obligó a recortar el repertorio. Mirada asesina quedó fuera. Una auténtica lástima.

Aun así, el balance fue contundente: un gran concierto y una notable mejora respecto a lo visto el año pasado.

Setlist

Telón de acero

Acero y sangre

Mártir

Corazón de metal

Todavía vivo

El predicador

Traidor

El miedo

Por siempre

Nunca dejes de creer

La maldición de Kcor

La voz

Lágrimas de sangre

Tormento

Solos en la oscuridad

En llamas

Y llegaba la guinda del pastel: CELTIAN.

Después de haberlos visto apenas tres semanas antes en Madrid y también en la grabación de su nuevo disco y DVD en directo, que verá la luz en noviembre, esta era ya la quinta vez que tenía la oportunidad de disfrutar de la banda durante esta gira.

La noche estaba avanzada. Mucho. Pasábamos de la medianoche y el cansancio empezaba a hacer acto de presencia. Pero había una cosa que el público de Carabaña todavía no parecía dispuesto a negociar: el rock and roll se terminaba cuando ellos decidieran.

Tras sonar La lira encantada, intro habitual de la banda, arrancaron con La profecía. La primera sorpresa llegó inmediatamente: la ausencia de Sergio, guitarra habitual de CELTIAN, que no pudo actuar por problemas personales. Su puesto fue ocupado por Carlos Z, de XERIA, quien aceptó el reto de echar una mano a la banda y lo resolvió con solvencia.

Sueños de cristal hizo que el público se metiera todavía más en el concierto. Y entonces apareció Xana. Lo de Xana sobre un escenario merece capítulo propio. Es un auténtico torbellino, capaz de animar a un público que llevaba horas de festival y que, pese a la hora, seguía saltando, cantando y batiendo palmas. Entre el público había además muchos niños con camisetas de CELTIAN. Y esa imagen me parece especialmente importante. Cuando ves a padres disfrutando del concierto junto a sus hijos, entiendes que aquí hay futuro. El metal no solo tiene presente: está fabricando nuevas generaciones.

Diego fue alternando instrumentos de viento, entre ellos gaita y diferentes tipos de flautas, aportando ese universo celta que convierte a CELTIAN en una banda tan particular dentro de nuestra escena. El solsticio de dríade, Hasta el final y Sendas de leyenda mantuvieron el recinto completamente entregado, antes de regresar a los orígenes con Molly Bawn, instrumental con profundas raíces celtas.

Y entonces comenzó el ritual, Maleficio de sangre, uno de mis temas favoritos de la banda, cayó como una tormenta sobre Carabaña. Después llegó Tu hechizo, capaz de poner la piel de gallina. Y no, esta vez no era precisamente por el aire que comenzaba a soplar a esas horas de la madrugada.

Niamh, uno de los primeros grandes éxitos de CELTIAN, fue recibido con auténtica devoción por sus seguidores. La banda regresó después a su último trabajo con Caricia mordaz, un tema que en directo gana muchos enteros, antes de afrontar El hijo del ayer y Serena.

Y como ya viene siendo tradición, el viaje terminó en En tierra de hadas.

Era tarde. Muy tarde, pero a esas alturas ya daba exactamente igual. Porque cuando estás en un festival, rodeado de gente que comparte tu misma enfermedad por el metal, el reloj deja de importar.

Setlist

La lira encantada

La profecía

Sueños de cristal

El solsticio de dríade

Hasta el final

Sendas de leyenda

Molly Bawn

Maleficio de sangre

Tu hechizo

Niamh

Caricia mordaz

El hijo del ayer

Serena

En tierra de hadas

Y esto fue lo que dio de sí la XVI edición del Carabaña Rock. Me queda la espina de no haber podido cubrir el festival en su totalidad por culpa de esos problemas mecánicos que nos hicieron llegar tarde y perdernos a INDENAKIN. Los que nos conocen saben que no es algo que suceda habitualmente y que nuestra intención siempre es disfrutar y contar todas las actuaciones. Pero también me quedo con algo mucho más importante: la sensación de que Carabaña sigue teniendo alma. Alma de festival pequeño, de público cercano, de músicos entregados y de una organización que pone ilusión, trabajo y muchas horas para que una noche de verano se convierta en una celebración del rock. Gracias una vez más a toda la organización por las facilidades, por el trato y por ese buen rollo que se respira detrás y delante del escenario. Y sí, ya estamos pensando en la XVII edición. Incluso alguna idea de bandas ya ha caído sobre la mesa. Ahora solo falta que hagan caso…(risas).

Carabaña, guarda sitio. Nos vemos en la XVII. ¡NOS VEMOS EN CARABAÑA!

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