Hay festivales que son simplemente una cita más en el calendario y luego están aquellos que, edición tras edición, consiguen convertirse en una especie de ritual para quienes vivimos el rock y el metal con algo más que los oídos. El Carabaña Rock pertenece, sin duda, a la segunda categoría.
La localidad madrileña volvió a convertirse en territorio metálico con la celebración de la XVI edición de uno de los festivales más longevos del sureste de Madrid, junto al Tajuña Rock, con un cartel equilibrado y con representación de la escena de la zona, veteranía y futuro: INDENAKIN, SOMNIA, SILVER y CELTIAN.
Había muchas ganas de disfrutar de todas las bandas, pero esta vez la carretera decidió escribir su propio capítulo. Unos problemas mecánicos en el coche provocaron que llegáramos tarde y nos perdiéramos la actuación de INDENAKIN. Desde aquí, nuevamente, nuestras disculpas a la banda y a la organización. Ya lo hicimos personalmente, pero cuando uno acude a un festival con intención de cubrirlo de principio a fin y la mecánica decide tocar su propio solo de batería, poco se puede hacer. Por fortuna, el resto de la noche nos regaló una buena dosis de metal.







