Se anunciaba una de esas noches marcadas en rojo para cualquier amante del metal extremo y, afortunadamente, las expectativas no solo se cumplieron, sino que fueron ampliamente superadas. La sala Revi Live acogía una descarga de death metal de primer nivel con dos bandas que atraviesan un momento excepcional: las brasileñas CRYPTA y los gallegos BLOODHUNTER.
Desde bastante antes de la apertura de puertas podía apreciarse una notable afluencia de público en los alrededores de la sala. Pese a encontrarnos ya inmersos en la temporada de grandes festivales, cerca de 300 personas decidieron acudir a la llamada del death metal más contundente, demostrando que las salas siguen siendo el hábitat natural donde este género alcanza toda su dimensión.







