Crónica I: Primeras impresiones del Milagre Metaleiro Open Air 2026

Tras más de 1800 km a las espaldas, tres días de festival, 21 bandas sobre el escenario y unos cuantos litros de agua encima, el equipo de The Metal Family estamos de vuelta a España tras asistir a la última edición del Milagre Metaleiro Open Air.

Haciendo un pequeño descanso para revisar 1900 fotos del festival, seleccionar y editar las más decentes, os dejamos un breve resumen de lo que hemos vivido allí. Para empezar, pongamos en el mapa el festival que, con su trabajo y esfuerzo a lo largo de estos años, se ha situado entre los mejores de toda Europa, no solo de Portugal.

Estrenando recinto, el festival se encuentra en Pindelo dos Milagres, una pedanía situada en la parte alta de la localidad de São Pedro do Sul, a la altura aproximada de Salamanca. En la zona de transición a la sierra de la Gralheira, se ubica en un área de montaña boscosa entre elevaciones con valles estrechos. Un lugar privilegiado cuyo acceso, pese a su situación, no nos resultó complicado: una media hora en coche desde São Pedro do Sul por una carretera en perfectas condiciones.

Primero que nada, debemos dar las gracias a toda la organización por darnos la oportunidad de cubrir el evento, así como a Hueso Promociones, con quienes compartimos nuestro viaje. Desde la directiva, nexos de prensa, personal de seguridad y voluntarios en general nos hicieron sentir como si estuviéramos en casa. Lo mismo ocurrió con el resto de medios de prensa, donde la amabilidad y el compañerismo fueron la nota dominante de los tres días.

El evento estuvo dividido en tres jornadas donde todas las bandas ofrecieron un espectáculo a la altura. Desde los grupos que abrieron cada jornada, como GNOSIS, WAROUT o CAPELA MORTUÁRIA, hasta los cabezas de cartel como PARADISE LOST, DESTRUCTION o INSOMNIUM.

Durante todo el fin de semana gozamos de un muy buen sonido como tónica general, además de una gran variedad de estilos; ya fuesen cortes más clásicos como el hard rock de G.A.T.C., el heavy metal de PRIMAL FEAR,  BLAZE BAYLEY o ENFORCER, el power metal de SERIOUS BLACK, o el metal oscuro (gothic-death-industrial) de CREMATORY.

Tampoco faltaron sonidos más extremos como BELPHEGOR, THE HAUNTED, o el folk/viking de GWYDION, sin olvidar vertientes más progresivas como DALLIAN o sinfónicas como ETHEREAL. Entre ellos también estuvieron grandes nombres de nuestro país como SAUROM , SOVENGAR, DEATH AND LEGACY y ERZSÉBET. Una apuesta muy heterogénea donde no faltó el doom, gothic, thrash, death y black metal.

El festival contó con zonas de parking, de acampada y para caravanas, además de varios puntos de barra y una gran carpa con bancos y mesas. Allí se podía comer y beber tranquilo, recargar energías o resguardarse del sol y, como por desgracia ocurrió, de la lluvia. El último día las predicciones anunciaban agua; aunque los pronósticos variaron, cuando BLAZE BAYLEY descargaba su repertorio (refrescando también temas de su etapa en IRON MAIDEN), los chubasqueros y paraguas comenzaron a hacer acto de presencia.

Por suerte, la organización estaba preparada y las actuaciones siguieron con el horario programado sin incidencias. PRIMAL FEAR también disfrutó del electrizante temporal con relámpagos, aunque la parte más dura de la tormenta se la llevó BELPHEGOR.

Pese a todo, una gran parte del público se mantuvo estoica en pie frente a la tarima aguantando el temporal y la tormenta sonora del escenario. El resto se resguardó principalmente en la carpa de restauración y disfrutó del sonido desde allí, pues estaba situada en un lateral.

Un festival de este nivel merecía un público que estuviera a la altura y, como no podía ser de otra manera, lo tuvo, superando incluso las expectativas. La gente se dejó el alma desde el inicio hasta el fin, ya fuese con las formaciones que abrían la jornada o en el enorme círculo juglar que montó SAUROM. Después de vivir esta experiencia, diría que después del fútbol, los mayores deportes en Portugal son correr en los circle pits y surfear sobre el público hasta el foso, donde el personal de seguridad esperaba bien posicionado para bajar a la gente con cuidado. Sin duda, un diez para ambos.

Además, fue un evento inclusivo y apto para todos los públicos: pudimos ver tanto a niños como a ancianos. Se adaptó una tarima con asientos para personas con movilidad reducida, aunque hubo quien prefirió estar dentro del circle pit con la ayuda de otros compañeros de peripecias.

El único punto negativo, por poner un pero, tuvo lugar el primer día, cuando los servicios (pese a estar situados en un lateral a continuación del escenario) quedaron fuera del recinto con la idea de poder dar cobertura a la zona de autocaravanas y acampada. Afortunadamente, la organización supo buscar una solución a tiempo y dejó el acceso libre hasta las horas de celebración de los conciertos, momento en el que el vallado los mantenía dentro del recinto para dar servicio a todos.

Para la próxima edición, que tendrá lugar los días 20, 21 y 22 de agosto de 2027, la organización adelantó a varios grupos: SAMAEL, MASTERPLAN, BENEDICTION, INDUCTION y MÅNEGARM, junto con THE HALO EFFECT, quienes tuvieron que posponer su actuación este año. Una próxima edición que pinta muy bien.

Sin duda, este es un festival que ha sabido hacerse un hueco en el panorama internacional a lo largo de los años (ni más ni menos que diecisiete ediciones) a base de esfuerzo y dedicación, logrando convertirse en un evento de gran envergadura pero conservando el alma y los precios de uno pequeño.

Nuestros agradecimientos, en especial, a Jesús Bernal de Hueso Producciones, y a Marco, Carlos y Patricia de la organización por su amabilidad. ¡Esperamos veros allí el año que viene!

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